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	<title>Adolfo Suárez Illana &#187; Política General</title>
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		<title>Orgullo de ser español</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Oct 2011 11:25:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adolfo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Artículo publicado en ABC el 24 de octubre de 2011 Como ya me han oído en más de una ocasión, nunca asumo la representación de mi padre para recibir honores. Únicamente acepto tal representación cuando se trata de rendir justo homenaje a un tercero. La razón no es otra que la de no adquirir un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Artículo publicado en ABC el 24 de octubre de 2011</em></strong></p>
<p>Como ya me han oído en más de una ocasión, nunca asumo la representación de mi padre para recibir honores. Únicamente acepto tal representación cuando se trata de rendir justo homenaje a un tercero. La razón no es otra que la de no adquirir un protagonismo que en absoluto me corresponde. Además, el que se resalte en esos homenajes la ausencia física de quien para nosotros está tan presente todos los días, creo que le da una mayor fuerza simbólica a esos actos y evita centrar en mi persona, aun de forma delegada, honores y recuerdos.</p>
<p>Dicho esto, creo que es justo asumir tal representación en una ocasión como esta, en la que se rinde justo homenaje a un periódico centenario y emblemático en la historia de España; y más, si cabe, en este número en el que se exalta el orgullo de ser español.</p>
<p>Es difícil señalar un único motivo por el que mi padre se pudiera sentir orgulloso de ser español, pero si he de arriesgarme a hacerlo, diría que ese es el comportamiento del pueblo español durante la Transición.</p>
<p>A lo largo de todo aquel proceso, la obsesión permanente –si me permiten la expresión- de S.M. el Rey y de mi padre, como Presidente del Gobierno, fue devolver la soberanía perdida a los españoles. A todos. Hoy, más de treinta años después de ser aprobada la Constitución de la Concordia, con todos sus posibles defectos, creo que es motivo de legítimo orgullo el ver cómo se recibió esa soberanía y el uso que de ella se hizo durante aquellos años. Sin embargo, como él mismo dijo al aprobarse, no se habían acabado los problemas. Habíamos andado buena parte del camino, pero nos quedaba mucho por andar.</p>
<p>No había soluciones mágicas entonces, no las hay hoy, ni las habrá jamás; pero si existe ya la certeza de que no hay problema ni crisis alguna, por importante que esta sea, que el pueblo español unido no sea capaz de superar. Tan solo es necesario un liderazgo sólido que nos invite, a todos, a poner la necesidad común por delante de la exigencia particular y que nos vuelva convencer, a todos, de que la política no es un patio donde unos cuantos se reparten poder y dinero, sino el lugar donde gente cabal entrega vida, talento y esfuerzo al servicio de todos los españoles.</p>
<p><img class="aligncenter size-medium wp-image-461" title="El Rey y Suárez Paseando" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2007/06/url-3-220x300.jpg" alt="El Rey y Suárez Paseando" width="220" height="300" /></p>
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		<title>Los Hombres de la Raza de Hierro</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Aug 2010 10:30:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adolfo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Publicado en El Mundo el 23 de agosto de 2010 &#8220;¡Miserable!, ¿por qué gritas? Me perteneces porque soy más fuerte que tú. Irás a donde a mi me plazca, por buen cantor que seas, y depende de mi capricho el que me sirvas de alimento o que recobres la libertad. Loco rematado es quien resiste a uno [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Publicado en El Mundo el 23 de agosto de 2010</em></p>
<p><em>&#8220;¡Miserable!, ¿por qué gritas? Me perteneces porque soy más fuerte que tú.<img style="float: right; border: 0px initial initial;" title="hesiodo2" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2010/05/hesiodo2-150x150.jpg" alt="hesiodo2" width="150" height="150" /> Irás a donde a mi me plazca, por buen cantor que seas, y depende de mi caprich<span style="font-style: normal;"><em>o el que me sirvas de alimento o que recobres la libertad. Loco rematado es quien resiste a uno más fuerte que él; además de no conseguir la victoria, a la vergüenza añade el sufrimiento.</em>”</span></em></p>
<p>Si nos quedáramos solo con este párrafo que, de la antigua fábula griega de “<em>El Gavilán y el Ruiseñor</em>”, nos ofrece Hesíodo en su poema “<em>Los Trabajos y los Días</em>” entremezclándola con la leyenda de <em>Filomena,</em> estaría justificada la más absoluta de las depresiones…</p>
<p>Es Hesíodo un personaje curioso dentro de la historia de la poesía que, en cierta medida,<br />
comparte algunos elementos comunes con otro gran poeta de rabiosa actualidad: Miguel Hernández. Fue Hesíodo pastor y campesino allá por el siglo VII A.C.. Hijo de un hombre relativamente bien posicionado, compaginó sus labores agrícolas y ganaderas con la actividad poética por vocación divina, según él mismo nos cuenta. Pero no son esas “<em>convergencias</em>” con Hernández las que me hacen traer hoy al de Ascra ante ustedes, sino por la iniquidad de la justicia que también sufrió.</p>
<p>En un momento determinado, en su famoso “<em>Mito de las Razas</em>”, nos dice que estamos en la quinta raza; “<em>la raza de hierro</em>”, aquella en la que <em>“… a los padres, cuando envejezcan, menospreciaran los hijos,…. Impondrán la fuerza por encima del derecho… solo se respetará al inicuo y al violento… El cobarde ganará siempre la partida al valiente mediante falsa palabrería, apoyada en falso juramento… La Conciencia</em> –Aidos- <em>y la Vergüenza</em> –Némesis<em>- volarán entonces de la vasta tierra al Olimpo, ocultando sus hermosos cuerpos… abandonando así a los hombres…</em>” Es francamente desolador el panorama que este genio de la poesía helena, ganador en justa poética ante el mismísimo Homero, nos describe en este pasaje.</p>
<p><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-870" title="MuñozSeca" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2010/05/MuñozSeca-150x150.jpg" alt="MuñozSeca" width="150" height="150" />Créanme, soy capaz de adivinar su sorpresa ante lo que hasta ahora les he escrito y que bien podría reflejarse con un “<em>plagio modificado</em>” de otro insigne escritor que pagó con su vida la actuación de la injusticia: “…¿Y a qué viene, ¡vive el Cielo!,/ cuando tan grande es mi duelo,/ esa conseja endiablada/ de la justicia pagada/ de ese Hernández y un heleno?&#8230;.”</p>
<p>Pues viene amigo a que hasta en esta noche institucional en que vivimos sin atisbo de lumbre de farol alguno, es evidente a los ojos de cualquier ciudadano mínimamente informado y despegado de la clase dirigente, que estamos viviendo una convulsa situación política, social y económica. Seguramente, una de las más complejas situaciones que  podamos recordar en tiempos de paz. A pesar de ello, y contrariamente a lo que la razón le dictaría a cualquier ciudadano sensato, nos encontramos con una clase política más enfrentada que nunca, más extendida que nunca, más enquistada que nunca. Frente a la sensibilidad de la necesidad común, entre nuestros políticos se ha instalado el sentimiento de la exigencia particular.</p>
<p><img class="alignright size-thumbnail wp-image-876" title="Miguel hernandez, poeta el pais." src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2010/05/Miguel-hernandez-poeta-el-pais.-150x150.jpg" alt="Miguel hernandez, poeta el pais." width="150" height="150" />Bien saben todos los asiduos a estas páginas, las muchas veces que me he referido a la Justicia como una de las asignaturas pendientes más importantes de nuestra arquitectura institucional. No es posible que el garante de las libertades públicas, esto es la Justicia, esté permanentemente sometido al control y directrices de quien puede violar esas mismas libertades. Esto es, el Gobierno. Es en esa situación, cuando cobran pleno sentido los versos de Hernández: “… <em>Las cárceles se arrastran por la humedad del mundo,/ van por la tenebrosa vía de los juzgados</em>…”</p>
<p>Cuando la pelea política se traslada a los juzgados, o mejor dicho, cuando desde los juzgados se pretende hacer política utilizando los medios de comunicación, estamos ante un problema de magnitudes incalculables, en términos de paz social.</p>
<p>He traído a colación versos de poetas que sufrieron en distintas circunstancias la iniquidad de una “<em>justicia politizada</em>”, y lo he hecho para hacerme una pregunta:  ¿No hemos aprendido nada en estos últimos 2.700 años? Porque es eso precisamente a lo que hace referencia Hesíodo cuando dice “<em>…es preciso sufrir para que el buen sentido se imponga a la insensatez…”</em> que, dicho de otro modo, significa que nadie escarmienta en cabeza ajena. Pero es que, por desgracia, nuestra cabeza colectiva ha sido ya golpeada en demasiadas ocasiones por este mismo palo como para no haber aprendido nada.</p>
<p>Acudimos estos días con perplejidad creciente a un espectáculo bochornoso que está sazonado con todos los ingredientes más amargos que han acompañado a la larga lista de nuestros errores colectivos.</p>
<p><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-874" title="garzon" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2010/05/garzon-150x150.jpg" alt="garzon" width="150" height="150" />Un juez estrella es sorprendido por las posibles pruebas que se publican de su iniquidad. Ante tales acusaciones, la Justicia –esta vez con mayúsculas- comienza a instruir, porque, como nos dice una vez más Hesíodo, <em>“…Llorando la Justicia persigue por ciudades y moradas a los hombres que tratan de rehuirla o torcidamente administrarla…”</em>. Pues bien, ante algo tan simple como esto, que debiera ser dejado en las solas manos de los jueces, como se afana siempre en repetir con la boca chicha todo político que se precie, el Gobierno de la Nación, ayudado de sindicatos, rectores y actores, y una pléyade de personajes de la izquierda, inician una campaña general para presionar al Tribunal Supremo con el objeto de impedir que quien mal ha obrado, bien pague. Ni más, ni menos. No se tiene, entre tanto, el más mínimo recato para hacer todo tipo de referencias a lo más negro de nuestro pasado. Un pasado repleto de asesinos, donde por igual motivo y de igual manera se daba muerte a un Miguel Hernández o a un Pedro Muñoz Seca.</p>
<p>No soy hombre especialmente sabio… ni quiero serlo, si por sabios se tienen esos hombres que hoy en día con sus hechos, palabras y ejemplos parecen haber sido instruidos en el odio y el rencor. ¿De qué me sirve el progresismo si no soy capaz de progresar con el?… ¿De qué me sirve la sabiduría si no soy capaz con ella de torcer lo que de maligno tiene la naturaleza humana, con el firme deseo de una libertad comprometida con el bien común?</p>
<p>Cuando abandonamos al “<em>otro</em>” y nos comprometemos en exclusiva con el “<em>yo</em>”, estamos renunciando al principio básico del verdadero progreso humano y sobre el que se ha<img class="alignright size-thumbnail wp-image-885" title="Antonio-Machado" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2010/05/Antonio-Machado-150x150.jpg" alt="Antonio-Machado" width="150" height="150" /> cimentado y engrandecido toda paz social: el reconocimiento del “<em>otro</em>” como parte misma del “<em>yo</em>”. Esa permanente referencia a los “<em>otros</em>” para reforzar “<em>nuestros</em> “ argumentos, va en sentido radicalmente contrario al esfuerzo común que presidió los años de la Transición. Años en los que algunos alzaban la voz con versos de Machado para romper el inmovilismo de los poderosos y desterrar la derrota permanente de una sociedad enfrentada, sin más armas que la ilusión y el esfuerzo: “<em>…está el ayer alerto/al mañana, mañana al infinito;/ hombres de España, ni el pasado ha muerto,/ ni está el mañana -ni el ayer- escrito</em>.”</p>
<p>Bien cierto es que nada está escrito. Nada está definitivamente conquistado; nada está definitivamente perdido. Todo depende de nosotros mismos. Por eso, no estaría de más que, de entre nosotros –usted y yo-, se alzasen nuevas voces; voces que, como antaño, entre la algarabía de algunos poderosos enfrascados en conservar su hegemonía aun a costa de nuestro futuro,  fueran capaces de zafarse de entre las garras del potente gavilán que nos atenaza para gritar con fuerza, como Hernández, que “<em>…hay un rayo de sol en la lucha/ que siempre deja la sombra vencida…” porque “…para el hijo será/ la paz que estoy forjando…</em>”.</p>
<p><img class="aligncenter size-medium wp-image-892" title="Gavilán" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2010/05/Gavilán-300x144.jpg" alt="Gavilán" width="300" height="144" /></p>
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		<title>Una vez más, la prohibición…</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 11:05:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adolfo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Artículo publicado en El Mundo el 30 de julio de 2010 Ayer se consumó, finalmente, la amenaza que pesaba sobre la actividad taurina en Cataluña desde hace unos meses. El parlamento de Cataluña ha decidido instar la prohibición de las corridas de toros en su territorio a partir del 2012 incluído. Nada extraño en estos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong> </strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-size: 12.8601px;"><strong><em>Artículo publicado en El Mundo el 30 de julio de 2010</em></strong></span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-size: 12.8601px;"><strong><em> </em></strong>Ayer se consumó, finalmente, la amenaza que pesaba sobre la actividad taurina en Cataluña desde hace unos meses. El parlamento de Cataluña ha decidido instar la prohibición de las corridas de toros en su territorio a partir del 2012 incluído. Nada extraño en estos tiempos en esa tierra en la que, al menos en el ámbito político y desde hace algún tiempo ya, reina la cultura de la intolerancia. Una tierra donde algunos partidos ya no abordan los problemas desde el prisma de la necesidad común, sino desde un firme y permanente deseo de imponer la exigencia particular.</span></p>
<p><span style="font-size: 12.8601px; ">Visto como aficionado práctico que soy, me produce una profunda tristeza la imposición que<img class="alignleft size-thumbnail wp-image-913" title="Morante" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2010/07/Morante-150x150.jpg" alt="Morante" width="150" height="150" /> se me hace de un veto en Cataluña para practicar libremente lo que considero que es el espectáculo más singular de toda la Tierra: bailar a muerte con un toro bravo en una plaza. Ya han tenido oportunidad de leer en estas mismas páginas mis argumentos a favor de la Fiesta Universal en que hoy se ha convertido el arte de torear y no voy a profundizar más en esos argumentos. Simplemente quiero dejar claro que lidiar un toro en una plaza según las directrices que marcan los reglamentos taurinos en vigor, constituye una expresión artística, cultural, centenaria y mítica. Una actividad artística que se practica habitual y libremente en España, Francia, Portugal, Méjico, Colombia, Venezuela, Perú y Ecuador. Esporádicamente se practica también en otros países.</span></p>
<p>Como ciudadano con vocación e inquietudes políticas que también soy, me da más tristeza aún, si cabe, la imposición de semejante prohibición y la forma en que se ha llevado a cabo. En primer lugar, me llama poderosamente la atención un aspecto formal de la votación de ayer: los socialistas daban libertad de voto a sus diputados para que votasen en conciencia. Curioso, pero no seré yo el que critique ese punto, cuando soy un firme defensor de la responsabilidad individual de los diputados en asuntos de conciencia. No señor; lo que me asombra, y mucho, es que, muy poco tiempo antes, ¡los socialistas exigían unidad de voto en la “Ley del Aborto”! Me parece increíble que en un asunto de tan profunda trascendencia moral se exija disciplina de voto, para dejar luego libertad de conciencia en un asunto de importancia menor; al menos desde el punto de vista moral. Si no fuera por que el señor Montilla, al que todos creemos a pies juntillas, nos ha dicho otra cosa, pensaríamos que estamos ante una maniobra calculada para alcanzar la situación que, finalmente, se ha alcanzado. Gracias a la excusa no pedida del señor Montilla, nos quedamos mucho más tranquilos…</p>
<p>En segundo lugar, me produce un malestar urticante la prohibición. El hecho de que se <img style="float: right; border: 0px initial initial;" title="Un aborto de 8 semanas" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/02/bebe26-150x150.jpg" alt="Un aborto de 8 semanas" width="150" height="150" />trate de una afición supuestamente minoritaria, no justifica, en absoluto, el veto a su celebración. Si fuera así, ¿qué deberíamos hacer entonces con la filatelia?, por <span style="font-size: 12.8601px;">ejemplo. </span><span style="font-size: 12.8601px;">Si eso fuera cierto, sería mucho más inteligente el dejar morir por su propia incapacidad de regeneración a la Fiesta de los toros. Tampoco se tiene en pie, para justificar la prohibición, la tan manida referencia al sufrimiento animal. Una vez más, y aunque levante muchas ampollas, debo decir que me parece impresentable que, el mismo que defiende que un niño en el seno materno pueda ser troceado y muerto, me diga que le da mucha pena ver morir a un toro a manos de un torero armado solo con un estoque y una muleta. Me parece un acto de cinismo supremo. Puedo respetar y entender que el espectáculo taurino hiera la sensibilidad de mucha gente, pero no la de aquellos que defienden la barbarie del aborto.</span></p>
<p>Como hombre de leyes que soy, la extrañeza que me produce la prohibición, alcanza ya el grado sumo. Primero porque, como ya ocurrió con el asunto del Estatuto, se maneja el tema de la “soberanía catalana” o la “voluntad del pueblo de Cataluña” con una ligereza pasmosa. Para dejar el asunto claro desde el principio, hay que decir que el único titular de la “soberanía popular” es pueblo español en su conjunto, al que <img class="alignleft size-thumbnail wp-image-915" title="Montilla" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2010/07/Montilla-150x150.jpg" alt="Montilla" width="150" height="150" />pertenecen de forma indisoluble todos los catalanes. Esto, lo dice la Constitución. Si la quieren cambiar, me parece muy bien que lo hagan, pero siguiendo las normas que nos hemos dado entre todos. En puridad, lo que decide el parlamento de Cataluña –todo- lo hace de forma delegada y no puede tomar, en solitario, decisión alguna que contravenga esa delegación. Por bajar la pelota al suelo y hacerme entender, diré que el parlamento de Cataluña tiene la capacidad de regular el espectáculo taurino –como puede regular también aspectos relativos a la sanidad- pero no tiene competencia para prohibirlo –como tampoco tiene competencia para prohibir la sanidad. Esto es lo que se desprende de la lectura artículo 149.1.28  de nuestra Constitución, donde se dice que “<em>el Estado tiene competencia exclusiva sobre las siguientes materias: (…) La defensa del patrimonio cultural, artístico y monumental español contra la (…) expoliación; (…), sin perjuicio de su gestión por parte de las Comunidades Autónomas.</em></p>
<p><em>2. Sin perjuicio de las competencias que podrán asumir las Comunidades Autónomas, el Estado considerará el servicio de la cultura como deber y atribución esencial y facilitará la comunicación cultural entre las Comunidades Autónomas, de acuerdo con ellas.”</em></p>
<p>Si uno continua leyendo la Constitución de la Concordia, no sale fácilmente del asombro. Dice el artículo 46: “<em>Los poderes públicos garantizarán la conservación y promoverán el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico de los pueblos de España y de los bienes que lo integran, cualquiera que sea su régimen jurídico y su titularidad. La<span style="color: #000000;"> </span></em><em><span style="color: #000000;">Ley penal</span></em><em><span style="color: #000000;"> </span>sancionará los atentados contra este patrimonio</em>.” La verdad es que no hace falta ser un genio para interpretar rectamente este texto. Como tampoco hace falta ser Tomás Moro para saber que lo que dice el artículo 44. 1,  “<em>Los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho</em>” es plenamente aplicable a la Fiesta de los toros.</p>
<p>Son muchos los artículos de nuestra Constitución que podría traerles hasta estas páginas para poner de manifiesto la ilegalidad de la medida votada ayer en el parlamento de Cataluña, pero no es el momento ni el lugar. Se abre ahora una larga batalla jurídica en la que algunos volverán a oficiar como víctimas. Nada más lejos de la realidad. La única víctima en este caso es la libertad. El único asesino, una vez más, el integrismo nacionalista intolerante.</p>
<p><span style="font-size: 12.8601px;"> </span></p>
<div><span style="font-size: 12.8601px;"><img class="aligncenter size-medium wp-image-840" title="Jefe-Rey-Toros" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2010/03/Jefe-Rey-Toros-300x181.jpg" alt="Jefe-Rey-Toros" width="300" height="181" /><br />
</span></div>
<div><span style="font-size: 12.8601px;"><br />
</span></div>
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		<title>El artículo 56 también existe…</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Feb 2010 10:24:15 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Artículo publicado en El Mundo el 16 de febrero de 2010 La ceguera tiene muchas causas, también en la vida política. En unos casos la ambición, en otros la ofuscación y, casi siempre, la enorme distancia que mantienen los políticos con la sociedad; esa sociedad a la que unos llaman pueblo y otros ciudadanos. La [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Artículo publicado en El Mundo el 16 de febrero de 2010</strong></em></p>
<p><em><strong> </strong></em><img class="alignright size-medium wp-image-672" title="conelrey" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/02/conelrey-220x300.jpg" alt="conelrey" width="220" height="300" /></p>
<p>La ceguera tiene muchas causas, también en la vida política. En unos casos la ambición, en otros la ofuscación y, casi siempre, la enorme distancia que mantienen los políticos con la sociedad; esa sociedad a la que unos llaman pueblo y otros ciudadanos.</p>
<p>La evolución de los partidos en estos últimos treinta años ha distorsionado tanto la vida política que, cualquier cosa que no nazca y muera en ellos, sea vista –por ellos mismos- como poco más o menos que una herejía, como una propuesta ilegítima, como una intromisión intolerable.</p>
<p>Para cualquier persona con inquietudes políticas y un mínimo espíritu crítico, es francamente curiosa la reacción que han provocado las palabras de SM El Rey llamando a todos a “…grandes esfuerzos y amplios acuerdos para superar juntos, cuanto antes y con la debida determinación, las graves consecuencias de la crisis&#8230;». Porque esto es, exactamente, lo que el Rey ha dicho; y esto es, exactamente, lo que el Rey puede y debe hacer.</p>
<p>Según lo que dice el artículo 56.1 de nuestra Constitución de la Concordia de 1978, «El Rey&#8230; arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones&#8230; y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes». Ese arbitraje y esa moderación consisten, precisamente, en tener visión de largo plazo, ausencia de interés político partidista directo, olfato para identificar los intereses  comunes de los españoles y capacidad para trasladarlos tanto a la opinión pública, como a las instituciones competentes. Con mayor o menor discreción, según requieran las circunstancias y el asunto.</p>
<p>Las palabras que les acabo de transcribir son casi idénticas a las pronunciadas por el mismo Rey durante su mensaje de navidad el pasado diciembre “&#8230; sumar voluntades en torno a los grandes temas de Estado, reforzando nuestra cohesión interna y proyección internacional&#8230;” y, si no me equivoco, trasladan lo que la inmensa mayoría de los españoles pensamos: que ya es hora de ver a nuestros políticos unidos en torno a los grandes temas de Estado. Hoy, muy especialmente, la crisis que asola nuestra economía.</p>
<p>No es competencia del Rey entrar en quién tiene o no razón en un asunto, ni tampoco señalar culpables de una determinada situación. Ni siquiera es competencia suya el proponer soluciones concretas… ni lo ha hecho. Como prueba de ello, baste recordar las desacertadísimas palabras de la vicepresidenta del Gobierno señalando la exclusiva competencia del Gobierno para proponer pactos de Estado –cosa increíble- o las no menos desatinadas reflexiones que nos han sido trasladadas desde los “aledaños mediáticos” de mi partido –que nadie se ofenda, pero no encuentro manera más delicada e indirecta de decirlo-, señalando al Rey, casi, como un correveidile del gobierno.</p>
<p>Yo tengo claro que la responsabilidad –que no competencia- de llegar o no a acuerdos reside siempre en el Gobierno; por eso y para eso es Gobierno. Por ello mismo, será responsable del éxito, si es que se produce. Tengo también claro que es responsabilidad de la oposición, no solo poner de relieve las carencias del Gobierno, sino también proponer soluciones alternativas y comprometidas –incluidos pactos de Estado-, muy especialmente en tiempos de crisis como el actual.</p>
<p><img class="alignleft size-medium wp-image-818" title="jose-maria-aznar-y-jose-luis-rodriguez-zapatero" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2010/02/jose-maria-aznar-y-jose-luis-rodriguez-zapatero-300x274.jpg" alt="jose-maria-aznar-y-jose-luis-rodriguez-zapatero" width="258" height="243" />No hace tanto tiempo, quien es hoy Presidente del Gobierno, se afanaba en repetirle a quien entonces lo era, José María Aznar, la necesidad de un pacto de Estado para luchar contra ETA. Tras una inicial reticencia del Gobierno de entonces, ese pacto se firmó y se convirtió en una de las más poderosas armas con las que ha contado nunca la actual democracia española para luchar contra esa pandilla de asesinos. Desgraciadamente,  por un interés partidista y una visión egocéntrica, el mismo personaje que propuso el pacto, Zapatero, se lo cargó cuando llegó a la presidencia pensando que, con su sola presencia en La Moncloa, se ablandarían los terroristas… Cometió un error que le acompañará siempre.</p>
<p>No quiero abundar más en ese asunto, salvo para decir que quien propuso el pacto fue la oposición, no el Gobierno, y que fue el Gobierno quien acabó haciéndolo suyo. Todos salimos ganando hasta que, una vez más, el Ejecutivo de Zapatero –esta vez otro- decidió acabar con él.</p>
<p>Por otro lado, no deja de ser curioso que las críticas recibidas por el Rey coincidan, también, con la publicación de encuestas que nos dicen que, al margen de las consabidas posibilidades de uno u otro de formar gobierno, ambos líderes nacionales, los dos únicos capaces de gobernar, están, los dos, valorados por debajo de sus respectivos partidos. Si yo fuera uno de ellos dedicaría un buen rato a reflexionar sobre este asunto.</p>
<p>Las palabras del Rey no favorecen a ninguno de los partidos, ni tampoco castigan a nadie; simplemente recogen el sentimiento de toda la sociedad española, le dan cuerpo y lo ponen encima de la mesa a través de su más alto representante. Eso, no es algo que pueda hacer el Rey, es algo que debe hacer el Rey.</p>
<p>Hace ya años que renuncié a la representación política en las instituciones, pero no creo que nadie dude de mi compromiso con el Partido Popular, ni de mi derecho a opinar. Desde ese compromiso que es patente y mantengo firme, y desde esa libertad, felicito las palabras del Rey y me atrevo a decir que nadie debería, ante ellas, ponerse a señalar culpables o manifestar ofensas.</p>
<p>En estos momentos, lo único que cabe es poner soluciones encima de la mesa, cada uno las suyas, y de la forma más amable y constructiva posible. No hay mejor manera de poner de manifiesto las carencias del adversario que mostrando la más absoluta voluntad de llegar a acuerdos y aportando propuestas razonables ante problemas que exceden, con mucho, la lucha partidista.</p>
<p>Quizá sea bueno recordar que poco antes de aprobar la Constitución ya fuimos capaces de hacerlo… y salió bien. Quizá sea bueno recordar, para sosegar los ánimos, que el artículo 56 de la Constitución también existe.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-465" title="Pactos de La Moncloa" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2007/06/url-1.jpg" alt="Pactos de La Moncloa" width="479" height="292" /></p>
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		<title>¿Por qué no?</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Nov 2009 17:17:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adolfo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Artículo publicado en La Gaceta el 21 de noviembre de 2009 “¿Por qué no podemos treinta años después de democracia tener una ley del aborto equiparable a los países más democráticos de nuestro entorno?” Con alguna diferencia leve, esta era la pregunta que se hacía esta pasada semana el Presidente del Gobierno de España. Al [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Artículo publicado en La Gaceta el 21 de noviembre de 2009</strong><br />
</em><br />
<img src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/03/mano2-300x218.jpg" alt="mano2" title="mano2" width="300" height="218" class="alignright size-medium wp-image-687" /></p>
<p>“¿Por qué no podemos treinta años después de democracia tener una ley del aborto equiparable a los países más democráticos de nuestro entorno?” Con alguna diferencia leve, esta era la pregunta que se hacía esta pasada semana el Presidente del Gobierno de España.</p>
<p>Al margen de la mala construcción de la misma, la pregunta pone de manifiesto las carencias, los errores y la falta de consistencia del Presidente.</p>
<p>Hace ya algún tiempo corregía –desde mi punto de vista y con todo el respeto debido- una manifestación suya –del Presidente- en la que afirmaba que la vida era el “valor supremo”. En aquel momento reflexionaba yo diciendo que la vida no es el valor supremo. La vida, decía, es un don de Dios que compartimos con todos los animales y vegetales que pueblan la faz Tierra y que la profunda diferencia con todos ellos es la libertad. Ahí, y solo ahí, es donde reside la verdadera grandeza del Hombre: en la libertad. La libertad que cada uno tiene para hacer el bien o el mal.</p>
<p>Hoy, ese mismo Presidente, ese a quien entonces se le llenaba la boca de palabras tan grandilocuentes como vacías y faltas de compromiso para defender su indigna actuación ante el canalla etarra llamado De Juana Chaos, no tiene reparo alguno en defender con vehemencia el inexistente “derecho” a matar niños en el seno de su madre sin más límite que la voluntad de la mujer en cuestión y un número determinado de semanas. La falta de coherencia es patente.</p>
<p>Entre los errores, por no llamarlo de otra forma, aparece uno con claridad en la frase antes apuntada. El de asimilar la democracia con el aborto libre. Como ya me habrán escuchado en otras ocasiones, los neandertales también practicaban rudimentarias formas de aborto. No creo que, por ello, puedan ser tenidos como paladines de la democracia, ni tampoco del progreso. Más bien, todo lo contrario. Es asombroso que, como argumento supremo, el Presidente apele a la democracia y los países de nuestro entorno para apoyar una ley semejante. Por esa misma regla de tres, si los países de nuestro entorno aceptasen la pena de muerte –a la que tanto él como yo nos oponemos- nosotros tendríamos también que aceptarla… ¿por qué no? Una vez más, la inconsistencia se hace evidente.</p>
<p><div id="attachment_506" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><img src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/02/1214zud-300x300.jpg" alt="Down" title="Down" width="300" height="300" class="size-medium wp-image-506" /><p class="wp-caption-text">Down</p></div>Con respecto al argumento de “la democracia” y su aplicación a este caso concreto, lo único que cabe decir es que, para que se apruebe una ley semejante debiera ser necesario –por afectar a algo tan fundamental como es la vida- una muy amplia mayoría en la sociedad. Una mayoría que ninguna de las encuestas conocidas otorga. Es más, para conseguir una mayoría suficiente en el Congreso, se está comerciando con prebendas económicas para doblar la voluntad de algunas formaciones políticas… lamentable el que compra; lamentable el que vende. Tan lamentable como que no se otorgue libertad de voto a los diputados en este asunto que afecta tan de lleno a la conciencia, lo que pone de manifiesto, una vez más, que en el PSOE prima el ideario colectivo sobre la conciencia del individuo.</p>
<p>Quizá todo esto venga de una carencia de formación como es confundir derecho con don. En principio, cuando un ordenamiento jurídico establece un derecho determinado en una ley, debe establecer también quién está obligado a “prestar” el derecho en cuestión –y digo debe, por que no siempre ocurre así, como queda probado en el caso de la vivienda o el trabajo, aportaciones hechas desde esa misma óptica-. Así, por ejemplo, cuando se establece que los ciudadanos españoles “tienen derecho a la tutela judicial efectiva” se establece también que es el Estado español quien “esta obligado” garantizar esa tutela judicial.</p>
<p>En el caso de el malentendido “derecho a la vida”, todavía no sé quién es el que está obligado a dar esa vida. Lo que si sé es que, cuando una vida existe –nótese que la vida ya ha sido dada, es decir es un hecho preexistente-, todos tienen la obligación de respetarla y de no hacer nada que atente contra ella. Este es el verdadero sentido del “derecho a la vida” que se consagra en el artículo 15 de nuestra Constitución. Me interesa resaltar que cuando allí decimos todos, lo dice nuestra Constitución, no cabe excepción. Ninguna, por muy temprano que sea en el seno materno.</p>
<p>Para cumplir con ese mandato establecido en la Constitución, y corroborado por el propio Tribunal Constitucional, el aborto debería ser tratado de forma análoga a como es tratada “la legítima defensa”, esto es, como una excepción al principio general; un medio excepcional que es aceptado cuando este se convierte en el único a nuestro alcance para mantener la vida propia o ajena que se ve injustamente amenazada. Ese era el espíritu, tantas veces pervertido, de la ley anterior. El aborto no puede nunca ser un medio para librarse de un problema más o menos grave. El aborto, solo puede aceptarse cuando es la consecuencia indeseada de un tratamiento destinado a salvar la vida o la integridad de la gestante. Eso es defender la vida, el resto, es buscar atajos, tan indeseables como innecesarios, para salvar responsabilidades no apetecidas.</p>
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		<title>Sabino</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 09:28:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adolfo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Artículo publicado en &#8220;EL Mundo&#8221; el 27 de octubre de 2009 Como ya es bien sabido, solo acepto asumir la representación de mi padre cuando el acto o la ocasión vaya dirigida, no a recibir honores, sino a rendir homenaje a quien lo mereció. Con ese criterio en la cabeza, convendrán conmigo en que pocas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Artículo publicado en &#8220;EL Mundo&#8221; el 27 de octubre de 2009</strong></em></p>
<p>Como ya es bien sabido, solo acepto asumir la representación de mi padre cuando el acto o la ocasión vaya dirigida, no a recibir honores, sino a rendir homenaje a quien lo mereció. Con ese criterio en la cabeza, convendrán conmigo en que pocas ocasiones me brindará la vida, mejor que ésta, para cumplir esa tarea.</p>
<p>He tenido la suerte de tratar a Sabino desde muy joven. Conste que utilizó solo el nombre, sin faltar un ápice al respeto que le debo, por que el mismo, su nombre, a solas, le singulariza muy especialmente y, con ello, se refuerza el reconocimiento que merece. Pero fue mucho más tarde cuando pude descubrir y disfrutar la auténtica dimensión e importancia del personaje y del ser humano que se daban cita en Sabino.</p>
<p>En primer lugar quiero destacar su inquebrantable fe católica. De ella emanaban la paz y la esperanza que siempre  le caracterizaban. Creo que, ante su fallecimiento, es importante tener en cuenta esta referencia. A quienes compartimos esa misma fe y nos sentimos orgullosos, como él, de proclamarlo, nos llena de alegría –aun sintiendo la<img src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/10/05f1-250x300.jpg" alt="El Rey y Sabino" title="El Rey y Sabino" width="250" height="300" class="alignright size-medium wp-image-768" /> tristeza de la separación- el saber que, a buen seguro, tenemos en el Cielo un importante valedor del interés común de los españoles.</p>
<p>Y esa es, precisamente, la otra característica que a mi hoy me gustaría poner de relieve: el servicio a España y los españoles, todos. Es importante, y más en momentos como los que vivimos hoy, volver la vista hacia personajes como Sabino, alguien que hizo siempre gala de su criterio sin buscar otra cosa que el interés común y la lealtad. Una lealtad que, para él, consistía en responder con sinceridad y rectitud a aquello que se le planteaba. No buscaba complacer, podía acertar o errar, se podía o no estar de acuerdo con él, pero él manifestaba siempre aquello que, sinceramente, creía que era lo mejor. Es francamente difícil encontrar personajes así en la vida pública española, lugar plagado de gentes dispuestas a repetir, irresponsablemente, aquello que creen gusta oír.  Con Sabino se podría discrepar o no, pero era alguien que siempre enriquecía el debate guiado por su libertad.</p>
<p>Quizá por esa misma razón, hoy –y afortunadamente hace ya bastante tiempo-, concite Sabino el acuerdo unánime a la hora del reconocimiento. Hora es ya de que en España no haga falta compartir ideas, ni estar muerto, para recibir el respeto y homenaje merecidos por los servicios prestados a la comunidad. Creo que es la única forma que tenemos los ciudadanos de pagar a un político. Y creo que es la única forma que tenemos los ciudadanos de allegar a la política lo mejor de nuestra sociedad para servir al interés común.</p>
<p>Vaya desde aquí el homenaje y el respeto de Adolfo Suárez González y de toda la familia Suárez a Sabino y su familia. Vaya desde aquí, también, nuestra oración.</p>
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		<title>Ni está el mañana ni el ayer escrito…</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Sep 2009 00:00:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adolfo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Artículo publicado en El Mundo el 10 de septiembre de 2009 Parece compulsiva la oleada de pesimismo que se cierne sobre buena parte de la clase política española, acompañada en tal faena, por no pocos analistas, periodistas y pensadores diversos, que acaban arrastrando tras de si, un número creciente de españoles. Todo lo que leo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<address><strong>Artículo publicado en El Mundo el 10 de septiembre de 2009</strong></address>
<p>Parece compulsiva la oleada de pesimismo que se cierne sobre buena parte de la clase política española, acompañada en tal faena, por no pocos analistas, periodistas y pensadores diversos, que acaban arrastrando tras de si, un número creciente de españoles.</p>
<p>Todo lo que leo y escucho últimamente viene teñido de un color de fatalidad, cuya simple <img class="alignright size-medium wp-image-733" title="esfuerzo" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/09/esfuerzo-300x297.jpg" alt="esfuerzo" width="300" height="297" />existencia, me entristece y espolea a un tiempo. ¿Cómo es posible que gente de gran nivel intelectual, caracterizados por su capacidad de esfuerzo y afán de superación, puedan hablar de forma tan fatalista? ¿Es posible que, junto a la gripe A, se nos haya colado un virus, cuyo contacto impregne a su víctima de un fatal determinismo histórico?</p>
<p>Si algo ha hecho grande al hombre, y muy especialmente a los españoles en nuestra reciente historia, eso ha sido, precisamente, la capacidad para alterar las cosas, su entorno y hasta su mismo futuro, gracias a la ilusión y al esfuerzo desarrollado en torno a un proyecto, por muy iluso que pudiera parecer en el momento de su concepción.</p>
<p>Si nada tuviera arreglo, si nada pudiera cambiarse, o si algo estuviera ganado para siempre, ni tendría sentido el esfuerzo para mejorar las cosas, ni tampoco la atenta vigilancia para mantener las buenas.</p>
<p>Intentaré centrarme. Desde hace ya tiempo, venimos escuchando voces que sitúan en nuestra Constitución de la Concordia todos los males de nuestra democracia y, a la vez que señalan la necesidad de cambiarla, nos vaticinan que los daños sufridos son ya irreparables. No estoy de acuerdo con la primera afirmación, podría estarlo con la segunda y es absolutamente irracional la tercera. Me explico.</p>
<p><img class="alignleft size-medium wp-image-735" title="constitucion" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/09/constitucion-210x300.jpg" alt="constitucion" width="210" height="300" />Pondré un ejemplo harto conocido: se nos señala, desde ciertos ámbitos, que el Estado de las Autonomías instaurado en la Constitución del 78 es la fuente de todos los problemas actuales y que es el causante de la desintegración de España. Se nos dice igualmente que es necesaria su reforma, pero que los daños causados son ya irreparables. Esto es una contradicción en sí misma, pero aceptémosla.</p>
<p>Vayamos por partes. Es absolutamente falso que sea la Constitución Española y el Estado de las Autonomías en ella consagrado el causante de ninguno de nuestros males patrios. Eso es tan absurdo como culpar al inventor de la rueda y a la rueda misma de las muertes causadas por los vehículos a motor que las utilizan. Es más, creo que ha sido precisamente esa misma organización territorial, la que ha posibilitado un desarrollo económico y social hasta ahora desconocido en España, especialmente en sus regiones más desfavorecidas. Es cierto que todas ellas siguen siendo el “farolillo rojo”, pero es incontestable la importantísima mejora que la descentralización del Estado ha supuesto para ellas.</p>
<p>Pero también es cierto que, junto a ese desarrollo positivo, se ha ido produciendo otro proceso que ha terminado constituyéndose en un gravísimo problema y que, ciertamente, amenaza la unidad del proyecto común. Alcanzar el poder delegado que ejercen las Autonomías y Municipios –que procede, como todo poder en nuestro país, de la soberanía única del pueblo español en su conjunto- se ha ido basando en una continua y creciente exigencia localista, sin tener en cuenta ningún otro interés. Esto se ha producido tanto en Comunidades y Municipios gobernados por partidos regionalistas y nacionalistas, como en los gobernados por partidos nacionales; por usar una terminología comprensible que nada me gusta. En todos los partidos se ha aceptado el vuelco localista para ganar unas elecciones autonómicas o locales, con independencia del interés común de todos los españoles. De esto les puedo dar testimonio en primera persona. No caí en él, pero algunos me dicen que así me fue…</p>
<p>Bromas al margen, como consecuencia de este proceso y ayudados por una ley <img class="alignright size-medium wp-image-737" title="carod-Efe" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/09/carod-198x300.jpg" alt="carod-Efe" width="198" height="300" />electoral concebida para una situación muy concreta, esos partidos con gran implantación regional se han hecho fuertes y han alcanzado posiciones decisivas en las elecciones generales. Esto, se ha unido, a su vez, a una falta imperdonable de altura de miras, visión de estado o simplemente responsabilidad, de casi la absoluta totalidad de la clase política española, que no ha tenido reparo alguno en dar a cada uno de estos partidos regionales todo lo que exigían, con tal de alcanzar el poder en un momento determinado; por supuesto, como mal necesario para alcanzar un bien común que está representado por su ocupación del poder y desarrollo de su proyecto político concreto.</p>
<p>Pero… ¿es de verdad culpable el que pide?&#8230; Sinceramente, creo que no. El culpable es, siempre, el que da injustamente; quien da aquello que él, en circunstancias normales, nunca daría. Es decir, los partidos regionalistas –o nacionalistas, no tengo intención de herir sensibilidad alguna- tienen todo el derecho del mundo a pedir lo que estimen oportuno para sus respectivas regiones, ya que no tiene proyecto más allá de las mismas. Son los partidos con proyecto nacional los que son responsables de que ese proyecto común, que es España, no se vea afectado por los individuales proyectos regionales que, es cierto, se han convertido con el paso de los años en absolutamente insolidarios. Por tanto, si hay desbarajuste autonómico en España, por llamarlo coloquialmente de alguna manera, los responsables no son PNV, CiU, BNG, PAR, CC o cualquier otro partido de carácter regional. Son precisamente PP y PSOE, quienes, con una visión francamente corta del interés nacional, han venido propiciando esa “fractura” al aceptar peticiones, absolutamente incompatibles con el proyecto común, en aras de obtener una mayoría suficiente para gobernar.</p>
<p>La Constitución del 78 fue un acuerdo de todos, pero tenía dos garantes fundamentales: la opción que hoy viene representada por el PP y el PSOE. Mientras ellos dos estuvieran firmes –representan al 90% de los españoles- ninguna amenaza tendría visos de prosperar. Desgraciadamente hemos visto flaquear a ambos partidos en momentos cruciales. Insisto en que la culpa es de ambos.</p>
<p>Esto tiene dos soluciones.</p>
<p>Una, la modificación de la ley electoral, trasladando así de una forma más ajustada a la realidad la composición de la Cámara. En este caso, es necesario reformar el Senado para que esas minorías regionales tengan la representación que merecen. No hay democracia si no hay posibilidad de escuchar a las minorías; como tampoco la hay, si estas se imponen a la mayoría. Difícil.</p>
<p>Dos, los partidos nacionales aceptan el gobierno estable del vencedor en las elecciones generales, y el vencedor acepta no tocar ninguno de los asuntos de Estado sin el acuerdo de la oposición. Muy difícil.</p>
<p>A la muerte de Franco, muchos creían inevitable un nuevo enfrentamiento nacional… pero el 9 de junio de 1976, un entonces desconocido Adolfo Suárez, reclamaba a las Cortes franquistas -poco antes de ser nombrado Presidente del Gobierno- esfuerzo y audacia para escribir un incierto pero ilusionante futuro. Les dijo con palabras de Machado:</p>
<p style="padding-left: 30px;">…”está el ayer alerto<br />
al mañana, mañana al infinito;<br />
hombres de España, ni el pasado ha muerto,<br />
ni está el mañana -ni el ayer- escrito”</p>
<p>No estaba entonces, ni hoy, el pasado muerto; tampoco estaban el mañana ni el ayer escritos. El futuro de paz y prosperidad que gozamos se escribió a base de ilusión, audacia y esfuerzo en torno a un proyecto común que se llamaba España. Muchos de los que hoy se apuntan a ese éxito colectivo, hicieron lo que estuvo en su mano por impedirlo. El impulso y la decisión de todos los demás, hicieron realidad un sueño que sigue siendo posible.</p>
<p>Si hoy es necesario cambiar algo, que se haga. Pero como se hizo entonces. Desde el reconocimiento de la necesidad común, no desde la exigencia particular. Desde el escrupuloso respeto a la Ley, no desde el subterfugio leguleyo. Desde el entendimiento y no desde el enfrentamiento, incluso personal. Desde el respeto mutuo y no desde el desprecio al oponente.</p>
<p>Si en vez de simples palabras de alabanza hacía personajes tan dignos de ella, como Adolfo Suárez –y que en cualquier caso agradezco-, hiciéramos más por adecuar nuestras conductas a las de aquellos a quienes admiramos, posiblemente nos viéramos sorprendidos por el mismo éxito que ellos alcanzaron: un futuro de paz y prosperidad que dura ya treinta años. Su continuidad está en nuestras manos.<br />
<img class="aligncenter size-full wp-image-741" title="solo-congreso" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/09/solo-congreso.jpg" alt="solo-congreso" width="620" height="250" /></p>
<p><!--EndFragment--></p>
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		<title>Es la hora de la grandeza…</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Apr 2009 18:05:32 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Artículo publicado en EL Mundo Estamos viviendo uno de los momentos, desde el punto de vista político, más interesantes que yo recuerde desde la Transición. Dos formaciones políticas antagónicas, enfrentadas e irreconciliables hasta hace tan solo unos días, han alcanzado un pacto de singular importancia. España entera asiste ahora expectante, esperanzada y encogida a la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Artículo publicado en EL Mundo</strong></em></p>
<p><em><strong><br />
</strong></em></p>
<p>Estamos viviendo uno de los momentos, desde el punto de vista político, más interesantes que yo recuerde desde la Transición. Dos formaciones políticas antagónicas, enfrentadas e irreconciliables hasta hace tan solo unos días, han alcanzado un pacto de singular importancia. España entera asiste ahora expectante, esperanzada y encogida a la plasmación material de unos acuerdos ya firmados y cuyo desarrollo que puede llegar a cambiar el curso de la historia del País Vasco, de una vez por todas. A nadie se le escapa que no es tan solo el cambio de un gobierno autonómico lo que está en juego, sino la posibilidad real de acabar con la falta de libertad en el único rincón de Europa donde todavía se mata por discrepar. Eso es lo que los españoles tenemos de verdad hoy en la cabeza.</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-642" title="Basagoiti y López" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/04/bilbo-253x190.jpg" alt="Basagoiti y López" width="215" height="190" />Han querido las urnas que el liderazgo de ese acuerdo y la responsabilidad de gobernar el País Vasco recaiga sobre los hombros del PSE-PSOE que dirige Patxi López. Y han querido también, que el único apoyo indispensable que necesiten para ello, sea el de un Partido Popular del País Vasco liderado por Antonio Basagoiti. Ambos dirigentes y sus partidos han dado muestras de sensatez y discreción; de madurez y generosidad. Estoy convencido de que a ambos les cuesta mucho dar el paso; ambos deben  sentir las reticencias surgidas de los muchos enfrentamientos que han protagonizado ellos y sus formaciones; ambos se verán obligados a renunciar a una parte de sus legítimos objetivos, pero si logran cerrar ese acuerdo y llevarlo a buen fin, ambos habrán entrado en la historia de nuestra democracia y, lo que es más importante, le habrán prestado uno de los mayores servicios que pueda nadie imaginar.</p>
<p>Pero, en esa tarea, no están solos. Detrás de ellos están sus dos formaciones políticas de ámbito nacional al completo. Las dos únicas capaces de conformar gobiernos estables a nivel nacional. Es impensable que se pueda alcanzar un acuerdo de tal trascendencia política sin la implicación directa de la dirección nacional de los dos partidos y el aplauso general de sus bases. Y es precisamente ahí donde pueden empezar los más difíciles problemas… y quizá, las soluciones también.</p>
<p>Todos sabemos que Zapatero y Rajoy, los dos, están detrás de ese pacto. Cada cual, más o menos<img class="alignright size-medium wp-image-643" title="Zapatero y Rajoy" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/04/2008021567zaparajoysegunda-283x300.jpg" alt="Zapatero y Rajoy" width="283" height="300" /> obligado por las circunstancias; cada cual, con mayor o menor grado de convencimiento personal, pero lo están. Y lo están, porque es la única posibilidad de conformar una alternativa estable al PNV. Lo están, porque es la única forma de garantizar los muchos objetivos esenciales que comparten ambos partidos, sus bases y, me atrevo a decir, la mayoría de los españoles. Lo están, porque nadie en España hubiera entendido –ni perdonado- que no fueran capaces de alcanzar hoy ese pacto.</p>
<p>Sin embargo, todo pacto tiene un precio, y el precio que puede llegar a pagar cada uno de ellos por alcanzarlo, es muy distinto. Y alguien se sorprenderá al leer lo que sigue a partir de aquí.</p>
<p>Como todos sabemos, el PSOE ha venido gobernando estas dos últimas legislaturas con el apoyo de los nacionalistas, moderados y no moderados, de todos los signos posibles y, desde el &#8220;Pacto del Tinell&#8221;, con la exclusión sistemática del Partido Popular. Por tales apoyos, ha  llegado a hacer concesiones –tanto económicas como políticas- que le hemos criticado desde el Partido Popular con tanta dureza como acierto, a mi modo de ver las cosas. Es de todo punto evidente que, con este pacto, el apoyo del PNV al Gobierno de Zapatero en Madrid desaparece, y es muy posible que el de CiU, el de ERC o el del BNG, también. En cualquier caso y, como mínimo, el precio de esos apoyos se verá incrementado enormemente. Esto, que está sin duda alguna en la mente de los dirigentes socialistas, tiene que estarlo en la nuestra también.</p>
<p>Si es cuestión fundamental para España entera que ese pacto en el País Vasco sea estable y llegue a dar los frutos que todos esperamos, el Partido Popular podría estar “obligado” a garantizar, en determinadas circunstancias, también la estabilidad del Gobierno del PSOE a nivel nacional. Suena extraño, lo sé, pero no sería razonable, desde un punto de vista ético-político que, por hacer en Vitoria algo que nosotros mismos –los populares- les exigimos en aras del bien común, nosotros mismos –los populares- les desestabilizáramos en Madrid, o les empujáramos a endeudarse, aún más, con aquellos nacionalismos que luego criticamos.</p>
<p>Esto no significa, en modo alguno, falta de oposición; ni supone tampoco la obligación de secundar nada de forma mecánica o irracional. Se puede discrepar de forma abierta y profunda, incluso contundente, durante las deliberaciones en la cámara y votar en contra de una propuesta determinada como grupo parlamentario… y al mismo tiempo, se pueden aportar, de forma razonada, los siete votos necesarios para que la fuerza política que ha sido elegida por la mayoría de los españoles, pueda gobernar sin verse sometida al desproporcionado chantaje de una minoría que aprovecha la debilidad de alguno y el desacuerdo de todos. De esta forma, lo que se consigue es que el Gobierno lleve a cabo la misma política que llevaría en cualquier caso, pero sin que nos cueste a los ciudadanos unos cuantos millones de euros más por el apoyo de los nacionalistas que no tienen en cuenta el interés común de todos los españoles en su conjunto.</p>
<p><img class="alignleft size-medium wp-image-644" title="Mi padre con Carrillo" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/04/sabadosantorojo12-efe-287x300.jpg" alt="Mi padre con Carrillo" width="287" height="300" />No sería esta, ni mucho menos, la primera vez que un partido “presta” a un gobierno de otro color, tan solo aquellos votos estrictamente necesarios para garantizarle su estabilidad. Les aseguro que hay numerosos testimonios de casos así que tuvieron lugar durante los primeros años de nuestra democracia; aunque entonces, bien es cierto, se hacía de forma más discreta. Quedarían, en todo caso, fuera de ese “pacto” aquellos temas que, como el aborto, fueran cuestión de conciencia o afectasen a asuntos de estado que, por su importancia, hicieran necesario un acuerdo de fondo entre ambos partidos.</p>
<p>Una actuación de este tipo, no solo es correcta desde un punto de vista ético, es una forma práctica de demostrar a quien lo dude que el pacto de la Transición no fue un sueño, ni fruto de la desmemoria. Es la mejor forma de hacer ver que sigue vivo y que su espíritu, como entonces, es el único capaz de hacernos avanzar cuando la tribulación se cierne sobre nosotros. Ni que decir tiene que el PSOE debería corresponder, primero, con la misma altura de miras y generosidad que recibe; y, segundo, cumpliendo lo que se espera de él en Vitoria.</p>
<p>Llevamos mucho tiempo hablando de la necesidad de alcanzar pactos estables entre las grandes fuerzas políticas de ámbito nacional en torno a los temas de Estado como son la justicia, la educación, la lucha contra el terrorismo o, en estos momentos, recordando los “Pactos de la Moncloa”, la salida de la crisis económica. Desgraciadamente, nadie renuncia a nada cuando lo tiene al alcance de la mano. Pero la realidad es tozuda: siempre es alguien concreto quien debe dar un primer paso para romper la profunda desconfianza existente; siempre es alguien concreto quien debe tener la audacia necesaria para arriesgar todo su capital político en busca de un entendimiento muy difícil de conseguir; siempre es alguien concreto quien ha de sentar el ejemplo. Sinceramente, no se me ocurre mejor oportunidad que esta para que la iniciativa la tome un partido en la oposición. Ha llegado la hora de la audacia…y de la grandeza también. Una audacia y una grandeza exigibles también al Gobierno. ¿La tendrá?</p>
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		<title>Los Neandertales eran “progresistas”</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Mar 2009 08:39:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adolfo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Artículo sobre el aborto publicado en El Mundo ¡Se incluye una imagen muy impactante! Resulta que estos primitivos homínidos, extinguidos hace unos 25.000 años, van a ser la reserva ideológica del ala más radical del PSOE de Zapatero. Quede claro que digo esto con todo el respeto debido y sin ánimo de ofender a nadie. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><em><strong>Artículo sobre el aborto publicado en El Mundo</strong></em></p>
<p style="text-align: left;"><em><strong>¡Se incluye una imagen muy impactante!<br />
</strong></em></p>
<p style="text-align: left;">Resulta que estos primitivos homínidos, extinguidos hace unos 25.000 años, van a ser la reserva ideológica del ala más radical del PSOE de Zapatero. Quede claro que digo esto con todo el respeto debido y sin ánimo de ofender a nadie. Y me explico.</p>
<p style="text-align: left;">Esta extinta especie de homínidos primitivos practicaba, ya en su tiempo, una forma también primitiva de aborto. Mataba a los niños recién nacidos que, por una u otra causa, no podía atender. Igualmente, llevaba a cabo una primitiva forma de eutanasia, ya que abandonaba a su suerte a los ancianos, cuando se daban idénticos motivos. También practicó el canibalismo. Junto a todo esto, no deja de ser curioso que llevara a cabo prácticas muy avanzadas, socialmente hablando, como era el enterrar a los niños, algo nada habitual por aquellos tiempos e incluso mucho más tarde.</p>
<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;"><img class="size-medium wp-image-508 alignleft" title="neandertales1" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/02/neandertales1-300x157.jpg" alt="neandertales1" width="300" height="157" /></p>
<p style="text-align: left;">Alguno estará todavía con las manos en la cabeza no pudiendo creer lo que está leyendo. Sigo explicándome. A un grupo de dirigentes radicales del PSOE, no se les ha ocurrido mejor idea para evitar el debate sobre lo que realmente interesa a los españoles, esto es, la crisis económica y las medidas necesarias para su más pronta superación, que abrir un debate sobre dos temas que, interesando poco o nada a la sociedad en su conjunto, si pueden subir la temperatura del enfrentamiento político: la eutanasia y el aborto. Lo visten todo, además, con la dulce tela del progresismo. No es mi intención caer en la trampa que se nos tiende, pero tampoco se debe rehuir el dejar claras ciertas cosas. El llamar, una vez más, frente a los eufemismos del gobierno, a las cosas por su nombre.</p>
<p style="text-align: left;">Creo firmemente que el verdadero progreso protagonizado por el hombre a lo largo de la historia, ha sido el realizado en el plano humanitario, no en el material, por mucho que sea este más llamativo.</p>
<p style="text-align: left;">Si hay algo que represente la barbaridad de la que es capaz el corazón de un hombre, eso es la muerte y más, si cabe, la muerte de un indefenso. En eso se puede resumir la crueldad humana: en el desprecio por la vida de los demás. Pocas cosas habrá que puedan repugnar más que el abuso que hace de su fuerza el más fuerte sobre el más débil. Poco hay que pueda encolerizar más a un alma civilizada que ver a un individuo arrebatar la vida a otro.</p>
<p style="text-align: left;">Si algo ha acompañado a la humanidad a lo largo de la historia, eso ha sido la muerte. Ella ha sido el medio para la consecución de los fines que se han marcado muchos hombres a través de los tiempos, materializándose en innumerables guerras que, todavía hoy, asolan el mundo.</p>
<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;"><img class="aligncenter size-full wp-image-688" title="mano21" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/03/mano21.jpg" alt="mano21" width="533" height="264" /></p>
<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;">Frente a esa barbarie asesina, el hombre también ha recorrido un camino llamado civilización. Un camino que ha consistido, fundamentalmente, en reconocer el derecho de todos a la vida y la obligación que todos tenemos de proteger ese derecho. Es comúnmente aceptado que cuanto más avanzado es un pueblo, mayor es la protección que ese pueblo otorga al derecho a la vida. Esto es lo que yo considero progreso, al menos desde una visión humanista del mundo.</p>
<p style="text-align: left;">Pues si la defensa de la vida es, sin duda, el fiel para medir el verdadero progreso de <img class="alignright size-thumbnail wp-image-506" title="Down" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/02/1214zud-150x150.jpg" alt="Down" width="150" height="150" />la humanidad, ¿cómo es posible que ahora nos vendan como progresista el aborto o la eutanasia? ¿cómo es posible que la matanza de un feto con síndrome de Down, o ciego, o hemofílico sea considerado progresista, cuando la propia convención de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad insta, en su artículo 10, a los estados “a adoptar todas las medidas necesarias para garantizar el goce efectivo de ese derecho (a la vida) a las personas con discapacidad en igualdad de condiciones con las demás”?</p>
<p style="text-align: left;">Me sorprende mucho que el mismo Zapatero que hace poco tiempo se deshacía defendiendo “la vida como valor supremo” –cosa que critiqué desde estas mismas páginas, por entender yo que no es un valor, sino un don de Dios, como ustedes recordarán- nos proponga hoy fórmulas para acabar con ella.</p>
<p style="text-align: left;">Me llama también la atención la coincidencia -no milimétrica ni absoluta, por supuesto- que se da entre los sectores de la izquierda más radical y algunos ecologistas y antitaurinos que defienden a ultranza, y todos a una, el derecho a la vida de los animales y rechazan la pena de muerte –aquí si coincido con ellos-, pero que, a la misma vez, muestran sin empacho su apoyo al aborto, a la eutanasia –que nada tiene que ver con una muerte digna- o a esa criminal selección eufemísticamente llamada “cribado prenatal”.</p>
<p style="text-align: left;">Es curioso cómo algunos, para eludir responsabilidades, nos venden como progresistas prácticas que ya realizaban nuestros más primitivos ancestros y otros muchos pueblos de la antigüedad.</p>
<p style="text-align: left;">Sinceramente, creo que no hay mayor progreso para el hombre que el asumir las responsabilidades propias de sus actos y de su posición en la sociedad que le acoge. De entre todas esas obligaciones, la de mayor altura, es la defensa de los más débiles, lo que incluye, en primer lugar, la defensa de su vida.</p>
<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;"><img class="alignleft size-medium wp-image-420" title="Un aborto de 8 semanas" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/02/bebe26-237x300.jpg" alt="Un aborto de 8 semanas" width="237" height="300" />Por mucho que me argumenten, me seguirá siempre pareciendo una barbaridad primitiva el triturar con unas tijeras a un niño en el seno materno, más aún si cabe, cuando está medio mundo deseando adoptar. Igualmente, considero una salvajada sin paliativos el acelerar la muerte de los enfermos, algo que nada tiene que ver con el oportuno tratamiento del dolor.</p>
<p style="text-align: left;">He visto a mi madre morir muy poco a poco. No se le alargó ni acortó un minuto ese camino, aunque se tomaron todas las medidas que a nuestro alcance estaban para evitarle cualquier sufrimiento innecesario. De aquellos dos años,  tan difíciles, no recuerdo un solo segundo indigno.</p>
<p style="text-align: left;">Llevo casi cinco años sin poder tener una comunicación intelectual con mi padre, pero por mucho que lo eche de menos, todos los días me hace feliz,  disfruto y me río con él ¿alguien tiene el valor de decirme que esa es una vida indigna?</p>
<p style="text-align: left;">Tengo familiares y amigos que sufren deficiencias, problemas o que simplemente llegaron en “mal momento”. Son familiares y amigos que, bajo legislaciones como la que hoy nos proponen en España los “progresistas”, podrían haber sido muertos antes de nacer. Eso, por no hablar de los grandes genios de la humanidad que jamás habrían llegado a serlo de haberles aplicado tan “avanzadas” iniciativas.</p>
<p style="text-align: left;">El dolor, las deficiencias y la muerte son compañeros inseparables del hombre desde<img class="size-thumbnail wp-image-505 alignright" title="buensamaritano" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/02/buensamaritano-150x150.jpg" alt="buensamaritano" width="150" height="150" /> que apareció sobre la faz de la Tierra. El verdadero progreso de la especie humana y su triunfo sobre las demás, ha consistido en el uso que ha hecho de su libertad para, asumiendo su propia imperfección, defender la vida de los demás y la propia, ayudar al que sufre, acompañar al moribundo y proteger al débil. Desgraciadamente, también ha habido y habrá siempre quien, de una u otra forma, intente proporcionar un atajo para evitar esas incómodas obligaciones… Con todo mi respeto, eso nunca podrá ser llamado progreso.</p>
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		<title>28 de octubre de 1982</title>
		<link>http://adolfosuarezillana.com/2008/09/20/publicado-en-el-mundo-para-conmemorar-la-victoria-del-psoe-en-1982/</link>
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		<pubDate>Sat, 20 Sep 2008 15:51:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adolfo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Publicado en El Mundo para conmemorar la victoria del PSOE en 1982 Lo primero que me evoca esa fecha es ilusión. En los años inmediatamente anteriores, la política, en mi familia, se había convertido en sinónimo de disgustos y había supuesto un grave desgaste. Sin embargo, desde la dimisión de mi padre y, especialmente desde [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Publicado en El Mundo para conmemorar la victoria del PSOE en 1982<br />
</strong></em></p>
<p>Lo primero que me evoca esa fecha es ilusión. En los años inmediatamente anteriores, la política, en mi familia, se había convertido en sinónimo de disgustos y había supuesto un grave desgaste. Sin embargo, desde la dimisión de mi padre y, especialmente desde la creación del CDS -a lo que seguramente se unió mi mayoría de edad y con ello una participación personal mucho más importante-, todo se tornó en ilusión alrededor de ese nuevo proyecto. Una vez más, aunque no sin ciertas reticencias por parte de mi madre, mi padre había conseguido la complicidad de la familia y de un reducido grupo de amigos -entre los que destacaban muy especialmente Chus Viana y Agustín Rodríguez Sahagún- para volver a su verdadera pasión: la política.</p>
<p>Pocos saben lo reducido de aquel grupo inicial. Tanto, que el debate para decidir del nombre del naciente partido se inició con una propuesta de Chus Viana, cómo no, con cierto sabor vasco: “Susutxi”. Al ser preguntado por el significado de su extraña proposición, exclamó con aquella risa socarrona y contagiosa que le caracterizaba: “¡Pues qué va ser: Suárez y sus chicos!”. Bromas aparte, lo cierto es que la simpática propuesta no prosperó, pero sí aquel clima de intimidad e ilusión que marco la vida de aquella nueva etapa de principio a fin.</p>
<p>No es menos cierto que las elecciones se perdieron de forma abrumadora y que tan sólo mi padre acertó –por escrito y en un sobre cerrado- el número de diputados que el CDS iba a obtener: únicamente dos. Aunque años más tarde me confesaría que siempre mantuvo la esperanza de obtener un mejor resultado, aquel acierto ayudó mucho a superar la inicial decepción y a mantener la ilusión en el futuro.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-446" title="González saluda desde el balcón" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2008/09/01-1.jpg" alt="González saluda desde el balcón" width="770" height="459" /></p>
<p>Hoy en día, muchos analistas señalan esa etapa política de mi padre como un error en sí misma. Y es posible que así sea. Pese a ello, todavía recuerdo con nostalgia largas conversaciones en casa argumentando la necesidad de que el Partido Socialista –que a buen seguro iba a resultar ganador en esas elecciones, o cualquier otro en el futuro, si el CDS no lograba una mayoría-, pudiese contar con un punto de apoyo moderado y de indudable lealtad institucional  que impidiese que sus Gobiernos acabaran siendo gravemente condicionados por extremismos y nacionalismos. Al final, las mayorías absolutas del PSOE, algunos errores propios y el renacer del PP, terminaron con aquellas ilusiones y otras, mucho más ambiciosas, nacidas al amparo de los magníficos resultados obtenidos en las generales de 1986.</p>
<p>Pero volviendo a la fecha que nos ocupa, no era yo el único ilusionado. Sería injusto dejar de reconocer que, en aquel momento, el Partido Socialista supo ilusionar a la sociedad española  y que su llegada al poder supuso una prueba de fuego para nuestra incipiente democracia que fue superada con nota. No es este el momento de analizar los grandes aciertos y los graves errores cometidos por los Gobiernos posteriores, pero es innegable que aquel cambio supuso el inicio de un gran salto sin retorno hacia la modernidad.</p>
<p>No quiero concluir este breve recuerdo que me solicita el periódico de aquella fecha sin volver la mirada, una vez más, hacía la ilusión de aquel pletórico Suárez por despejar el camino al Gobierno de turno de peajes –por no decir chantajes- provenientes de radicales y nacionalistas que, además, suelen ir de la mano. Hoy hubiera sido de gran ayuda a todos los españoles un partido de ese tipo. Pero aquello no fue posible y es de necios lamentarse. Debemos mirar al futuro con las lecciones del pasado bien aprendidas y, si bien es cierto que hoy en día es muy difícil que prospere un partido de esas características, no lo es menos que, como sociedad, si podemos y debemos exigir a nuestros políticos, especialmente a los que representan a los dos partidos mayoritarios, que sean capaces de discrepar sin que ello suponga la incapacidad de construir conjuntamente nuestro futuro.</p>
<p>Durante aquellos lejanos años, los hombres de la Transición discreparon, pero no lo suficiente como para ser incapaces de encontrar juntos las bases de un sólido y próspero Estado social y democrático de derecho bajo la forma de una moderna Monarquía parlamentaria que ha supuesto el más largo y próspero periodo de toda nuestra historia en paz y libertad. Esa es una de las grandes enseñanzas de nuestra convulsa historia constitucional: el secreto de la convivencia está en la mutua renuncia a nuestras exigencias máximas, hasta hacer nuestros programas compatibles dentro de un marco de respeto a la discrepancia.</p>
<p>Aquella, fue la ilusión que despertó al mejor Adolfo Suárez una vez más. Quizá sea bueno recordarla hoy. Quizá, sólo quizá, seamos así capaces de ilusionarnos de nuevo… y despertar.</p>
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