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	<title>Adolfo Suárez Illana &#187; Toreo</title>
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		<title>Los toros en Cataluña…</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Mar 2010 09:20:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adolfo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Artículo publicado en El Mundo Algo nos está pasando… y no es nada bueno. Andamos enredados estos días, unos y otros, en buscar y dar argumentos a favor y en contra de la continuación de las corridas de toros en Cataluña. Al margen de lo bueno o malo que pueda resultar tal ejercicio, me parece francamente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Artículo publicado en El Mundo</em></strong></p>
<p>Algo nos está pasando… y no es nada bueno. Andamos enredados estos días, unos <img class="alignright size-thumbnail wp-image-562" title="duelo_a_garrotazos_goya" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2005/11/duelo_a_garrotazos_goya-150x150.jpg" alt="duelo_a_garrotazos_goya" width="150" height="150" />y otros, en buscar y dar argumentos a favor y en contra de la continuación de las corridas de toros en Cataluña.</p>
<p>Al margen de lo bueno o malo que pueda resultar tal ejercicio, me parece francamente incomprensible su solo planteamiento. El “obligar” a todo un sector, representante de un espectáculo artístico que, además, es el más singular de toda la tierra, a dar razones para que no sea prohibido. Si alguien debiera dar razones, y graves, para el simple planteamiento de una cuestión así, estos deberían ser los abolicionistas.</p>
<p>Algunos, al oír esto, rápidamente acuden al lugar común del animal que sufre para marcar la diferencia. No quiero abundar en los argumentos que, para “<em>compensar</em>” esta afirmación, se suelen aportar, pero si querría decir dos cosas.</p>
<p>Primero, que los animales no son personas. Esto, que parece una obviedad para el común de los mortales, también parece que está siendo cuestionado por una sutil pero permanente campaña de “<em>personalización</em>” de los animales como forma de civilización y progreso. Esa personalización consiste en acercar los animales a las personas hasta tal extremo, que no solo se les otorgan derechos, que algunos tienen, si no también características que son absolutamente exclusivas del hombre. Pues bien, eso no es ni civilización ni progreso, es, lisa y llanamente, un amaneramiento social.</p>
<p><img style="float: left; border: 0px initial initial;" title="Cornada JJ Padilla" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2010/03/Cornada-JJ-Padilla-blog-150x150.jpg" alt="Cornada JJ Padilla" width="150" height="150" />Una cosa es tener una mascota y tratarla bien y, otra muy distinta, es pensar que ese animal “<em>es una persona”;</em> con sus mismas características y derechos. Aunque a veces lo olvidemos, nada tiene que ver la idílica representación que se nos hace de la selva, sus animales y relaciones en los cuentos de Disney o Kipling, con la cruda realidad.</p>
<p>En algunos casos, el trato dado  a ciertos animales de compañía llega al más absoluto de los ridículos. No pongo ejemplos. No quiero ofender a nadie, ni meterme en la forma en la que cada cual trata a sus mascotas, pero de ahí a confundir un animal con una persona, va un mundo. Los animales, como el resto de la creación, con los límites que imponen la razón y la necesidad de mantenerla para las futuras generaciones, está al servicio del hombre.</p>
<p>Y es dentro de este marco, donde han de ser entendidas la corridas de toros. El toro bravo ha sido y es parte de la cadena alimenticia del hombre y, solo por sus especialísimas características de bravura y nobleza en la lucha a la hora de ser manejados para su muerte,  es que a estos  animales se les ha permitido una vida y una forma de morir que no tiene relación alguna con la que se le concede a cualquier otra res en el mundo: una vida extraordinaria en libertad de al menos de cuatro años, la posibilidad de pelear por su vida y, esto es más excepcional aún, la posibilidad también de matar a su matador.</p>
<p>Esto, en cuanto a las posibilidades que se “<em>ofrecen</em>” un animal que acude al sacrificio <img style="float: right; border: 0px initial initial;" title="esp-derech-copia" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/08/esp-derech-copia-226x300.jpg" alt="esp-derech-copia" width="226" height="300" />para ser convertido en alimento. Por otro lado van las exigencias que se le imponen al personaje que aspira a ser el matador de tan excepcional animal. Son muchas, no sirve hacerlo de cualquier manera. Tanto es así que, además de la liturgia obligatoria que debe ser respetada durante el proceso, al matador se le exige aportar algo de sí mismo que le diferencie, que le haga especial a él y a su forma de llevar a cabo esa lidia; y eso es, precisamente, el arte. El arte generado mientras se ofrece el espectáculo más singular de toda la Tierra: bailar a muerte con un toro. Pero, como digo, no de cualquier manera, sino cumpliendo las grandes exigencias artísticas, técnicas y ganaderas que hacen que ese espectáculo sea verdaderamente excepcional y digno de reconocimiento.<br />
Bailar a muerte con un toro, que eso es torear, tiene una verdad incontestable tras de si: la muerte. Pero ello no es sino la dificultad que la hace única y que impide a aquellos que no están dispuestos a morir ser parte protagonista de esta manifestación artística ancestral, centenaria y mítica. Pero la esencia no es la muerte, sino el arte: esa capacidad del hombre para crear sentimientos en el albero al hilo una coreografía inmediata, brillante, efímera y exclusiva bailada sobre la cuerda floja que se tiende entre los dos pitones de un toro bravo.</p>
<p>No creo que un espectáculo así deba ser prohibido en ningún caso, antes bien, debe ser objeto de cuidado y apoyo, con independencia del número de seguidores con los que cuente, como lo es en países tan civilizados y cultos como Francia. Esto debería ser bien entendido por administraciones que, como la catalana, no cejan en el empeño de imponer el catalán por la fuerza, so pretexto de que es marginado por “<em>otros</em>”.</p>
<p><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-420" title="Un aborto de 8 semanas" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/02/bebe26-150x150.jpg" alt="Un aborto de 8 semanas" width="150" height="150" />Segundo, les había prometido dos cosas, no creo en absoluto que el sufrimiento animal, o de los animales, les preocupe lo más mínimo a esta gente que hoy trata de imponer su voluntad al resto de la sociedad con la abolición de las corridas de toros en cataluña, pues son los mismos –todavía recuerdo a Tardá en esas tareas- que defienden que a una mujer le puedan introducir unas tijeras por la vagina y descuartizar, en su seno, al niño que lleva dentro. Esto suena a salvajada… y lo es, pero es una de las formas más comunes de practicar un aborto hoy en día. Hay otras, no menos salvajes, como la de meter una aguja-aspiradora por el mismo conducto para extraer al feto a la vez que se le trocea y mata. Yo he tenido la desgracia de ver imágenes así y es repugnante ver el dolor que se produce al niño y cómo este intenta en vano defenderse. ¿Es acaso más digno de defensa el toro que un niño en el seno materno? ¿Y quieren que me crea lo del sufrimiento del pobre toro? Me parece una burla de mal gusto. Lo que creo es que lo único que les importa a quienes esto defienden es su santa voluntad y que el sufrimiento, ya del niño, ya del toro, les importa muy poco.</p>
<p>Al final, tristemente, todo apunta a lo que el más zote puede alcanzar con suma facilidad: que hay quienes, manejando sentimientos ciertos de algunos sectores de la sociedad, aprovecha la oportunidad política para sacar de quicio las cosas y montar un espectáculo –indecente esta vez- cuyo objetivo inconfesable no es otro que buscar puntos de fricción y enfrentamiento entre la sociedad española en general y la sociedad catalana en particular. Puntos de fricción que no existen ni han existido jamás y que son alentados por políticos necios, incapaces de cumplir con las tareas más exigentes, importantes y urgentes que les han sido encomendadas por esa misma sociedad. Por ejemplo, buscar salidas a la crisis y favorecer el entendimiento y la convivencia pacífica entre todos los españoles.</p>
<p><img class="aligncenter size-medium wp-image-840" title="Jefe-Rey-Toros" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2010/03/Jefe-Rey-Toros-300x181.jpg" alt="Jefe-Rey-Toros" width="300" height="181" /></p>
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		<title>Sentirse Torero</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Sep 2009 20:35:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adolfo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Conferencia ofrecida en la peña Los de José y Juan y presentada por Manuel Molés. Marzo de 2008, Las Ventas, Madrid. Una vez más debo comenzar agradeciendo el cariño con el que he sido recibido. Permítanme decirles que soy plenamente consciente de que todo ese cariño no es solo para mi, pero puedo prometer y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Conferencia ofrecida en la peña Los de José y Juan</em></strong></p>
<p><strong><em>y presentada por Manuel Molés.<br />
</em></strong></p>
<p><strong><em>Marzo de 2008, Las Ventas, Madrid.</em></strong></p>
<p><strong><em><br />
</em></strong></p>
<p>Una vez más debo comenzar agradeciendo el cariño con el que he sido recibido. Permítanme decirles que soy plenamente consciente de que todo ese cariño no es solo para mi, pero puedo prometer y prometo que se lo haré llegar a su legítimo titular mañana mismo.</p>
<p>Dicho esto, y metiéndonos ya en faena, lo primero debería ser preguntar ¿por qué estoy aquí? ¿Cuál es la extraña razón que ha <img class="size-medium wp-image-697 alignright" title="esp-manolet" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/08/esp-manolet-300x212.jpg" alt="esp-manolet" width="300" height="212" />movido a aficionados de tanto prestigio como los que hoy tengo delante, a invitarme a pisar unos terrenos hollados antes por ilustrísimos personajes del mundo del toro? Estoy, casi, convencido de que no he sido invitado por mi condición de político y creo poder afirmar, sin miedo a equivocarme, que la respuesta, al margen de otras cuestiones como mi ascendencia y su consecuente notoriedad, es fundamentalmente una: soy torero. El más humilde y pequeño de todos, pero soy torero. Me siento torero por los cuatro costados y me llena de legítimo orgullo el poderlo decir. Quizá por eso y porque es sabido de todos que los toreros no sabemos hablar bien, me he traído conmigo al político, por si le hace falta al torero con “el piquito de oro”.</p>
<p>No me extenderé mucho en este primer toro que abre plaza, para dejarles más tiempo a ustedes y a sus inquietudes en el tiempo faena de ese segundo toro de coloquio, pero permítanme ahora hablarles con el corazón en la mano acerca de mis sentimientos como torero.</p>
<p>Dicen los guaraníes –uno de los pueblos que mejor conocen la naturaleza y que habitan uno de los parajes más hermosos de toda la tierra- “Daipori político cué” (No hay expolíticos). Yo añadiría que “Daipori torero cué” (no hay extoreros). Y es que en el caso de los toreros, quien desea serlo lo deseará por siempre y quien llega a serlo, lo será hasta la muerte.</p>
<p>Con esto, queda esbozada una pregunta que flota en el aire desde el mismo comienzo de la Fiesta. El torero… ¿Nace o se hace?</p>
<p>Partidarios muy respetables hay de una y otra respuesta, pero tengo para mi –y soy prueba andante de ello- que no hay duda de que el torero de verdad se hace. Y les explico mis razones.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-medium wp-image-711 aligncenter" title="natural-2" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/08/natural-2-300x207.jpg" alt="natural-2" width="300" height="207" /></p>
<p>Es evidente que todo torero, para llegar a serlo, necesita de la archifamosa “potencia aristotélica”. Es decir, de ese conjunto de <img class="alignright size-thumbnail wp-image-714" title="20060621152929-quintana-y-licas-toreando" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/08/20060621152929-quintana-y-licas-toreando-150x150.jpg" alt="20060621152929-quintana-y-licas-toreando" width="150" height="150" />capacidades, de condiciones que le permitan poder llegar a ser. Y es precisamente con ese conjunto de condiciones con las que sí se nace y quien con ellas nace, podrá decir que “se siente torero”. Pero estarán ustedes conmigo si les digo que casi todos los españoles nacemos con esa “potencia” recorriendo nuestras venas y que la mayor parte de las veces se traduce y se queda en ese deseo de “haber sido yo el de ese cartel” y se manifiesta en las calles aledañas de cualquier plaza de toros, tras una gran corrida, en lances y muletazos al viento dados por los aficionados con chaquetas, pañuelos, periódicos, almohadillas y cualquier cosa que sirva para revivir las hazañas protagonizadas por sus héroes pocos minutos antes.</p>
<p>No les puedo transmitir lo muchísimo que disfruto ejecutando y viendo ejecutar ese “toreo al viento”, ni lo importante que me resulta, pues él encierra un sentimiento íntimo: el deseo de todo un pueblo que trasluce su profunda admiración por esa forma de creación artística.</p>
<p><img class="alignleft size-medium wp-image-693" title="esp-derech-copia" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/08/esp-derech-copia-226x300.jpg" alt="esp-derech-copia" width="226" height="300" />Pero siendo importante todo eso, para poder decir que “eres” torero, esto es, vivir en primera persona esas hazañas, necesitas “actualizar esa potencia” con la que naces. Esto es, convertir esas posibilidades, ese muletazo al viento con el Aplausos en la mano, en realidad; en un muletazo desmallado, lento, bajo y profundamente sentido a un Samuelón que acabe poniendo en pie al público de cualquier plaza. Y eso solamente se consigue con un esfuerzo ímprobo y continuado. Con una enorme constancia y una gran capacidad de sufrimiento. Es decir, el torero de verdad se HACE y necesita tiempo.</p>
<p>Nos encontramos pues ante dos cuestiones distintas. Por un lado tenemos el sentimiento, el deseo que puede anidar en el corazón de cualquiera. Por otro, la materialización de ese deseo en hechos a través de una voluntad comprometida, que sólo habita en el corazón de los hijos del esfuerzo.</p>
<p>Por eso, parafraseando a mi admirado tocayo Gustavo Adolfo Bécquer, podríamos decir que: “…podrá no haber toreros, pero siempre habrá torería”. Porque la torería subyace en todo lo que toca y mira quien se siente torero, pero solo será digno de tal nombre quien recogiendo todo ese bagaje centenario de torería asuma el riesgo, ponga todo su empeño y esfuerzo y se presente ante los demás en una plaza dispuesto a desarrollar el espectáculo más singular de toda la tierra: bailar a muerte con un toro. Porque esa es la verdad incontestable, el corazón que late bajo la piel de este ancestral arte: la muerte. Por ello, solo quien esté dispuesto a morir acabará por merecer tan ilustrísimo título: el de ser Torero.</p>
<p>Llegados a este punto, me voy a permitir la osadía de dar un viraje personal, pero para ello es necesario hacer un pequeño preámbulo.</p>
<p>Creo que, a estas alturas, si por algo me conocen, es por la encendida defensa que hago de otro torero: mi padre, de su figura y de su memoria. Lo hago por muchas razones. Y aunque sobren las palabras, les diré que lo hago por que me siento profundamente agradecido; porque me siento profundamente orgulloso del padre que tengo; por que le quiero con toda mi alma y porque además creo que es lo más importante que en estos momentos puedo hacer por él. De él lo recibí todo y a él se lo debo todo.</p>
<p>Con esto en la cabeza, sabrán valorar en su justa medida lo que les voy a decir a continuación y podrán comprender que no <img class="alignright size-medium wp-image-701" title="2mediaz" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/08/2mediaz-300x199.jpg" alt="2mediaz" width="300" height="199" />contiene reproche ni altivez; si orgullo y sinceridad: ha sido en el ruedo, el único lugar del mundo donde yo no he sido el hijo de Suárez. Sé que del callejón hacia arriba la cosa cambia –y sé que es para bien, pero cambia-. Sin embargo, en el ruedo, al de negro, al colorado o al chorreado en verdugo, le importa muy poco quién eres tú o de dónde vienes; eres simplemente el enemigo.</p>
<p>Les puedo asegurar y les aseguro –si me permiten la broma- que esa sensación de dependencia de ti mismo en soledad, tan inmediata, vital y de prestigio, que sientes en una plaza ante un toro bravo, es única, atenazante, estimulante, embriagante y… cuando logras domeñar todos los elementos que en ese ruedo concurren, es una sensación dulce, muy, muy dulce.</p>
<p>Quizá alguno que no sepa de toros ni de toreros –y por tanto nadie en esta sala-  podrá sentirse escandalizado por que yo me llame torero. Pero lo hago porque es de LEY. No soy una figura del toreo, ni siquiera un profesional, pero si soy torero, con todas las letras y con todo el respeto del mundo.</p>
<p>Hay toreros de “a pie” y hay toreros de “a caballo”. Hay toreros de “Oro” y hay toreros de  “Plata”. Y yo, con toda la humildad de la que soy capaz –que no es mucha- defiendo aquí hoy, que también hay toreros de “Corto” que pueden y deben defender con la misma dignidad y legítimo orgullo que todos los demás, el espectáculo más singular de toda la Tierra.</p>
<p>Bien sabe Dios, y quizá por eso mismo lo hizo, que si la oportunidad que me brindó con 36 años me la hubiese brindado con 16, yo hoy sería matador de toros profesional, seguro. No sé si hubiera triunfado o hubiera muerto pronto, pero si les digo que no imagino para mí otro camino intermedio.</p>
<p>Por ese pundonor y por ese respeto que tengo por los toros y toda su gente, no he querido tomar la alternativa que tanto me han ofrecido grandes figuras del toreo y por encima de todo amigos. Sé que lo hacían de buena voluntad y con el profundo deseo de premiar el esfuerzo y la afición sin medida que han visto en mí. Yo sé –y eso es lo verdaderamente importante- que puedo matar toros, y de hecho me enfrentado hasta con cinqueños de mi suegro –que no es decir poco-, pero hay que ser sincero, una cosa es lo que hago yo, y otra, muy distinta, la profesión de torero.</p>
<p><img class="alignleft size-medium wp-image-699" title="9trincherazo" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/08/9trincherazo-199x300.jpg" alt="9trincherazo" width="199" height="300" />Una cosa es enfrentarte veinte tardes al año, a veinte toros bien escogidos para ti y ante un público agradecido por el festejo benéfico que se le brinda y otra cosa, muy distinta, enfrentarte a una temporada de verdad por todas las plazas del mundo, sorteando toros de muy distinta condición y sometido a una exigencia rigurosa.</p>
<p>Tomar la alternativa, en mi caso, habría sido tan solo un paso de vanidad personal que nada hubiese aportado a la Fiesta. Sería como decirle a mis amigos los toreros que lo que ellos hacen lo puedo hacer yo también. Y me niego a semejante barbaridad. Yo estoy aquí para servir a la Fiesta, no para servirme a mi. Yo estoy aquí para darle gracias a los que me han hecho un hueco en carteles que hubieran sido el sueño de cualquier torero. Y también estoy aquí, para reivindicar ante la afición que  hay otra forma un poco más comprometida de participar en el mundo de los toros: la del aficionado práctico.</p>
<p>El mundo de los toros lo necesita y está claro que los profesionales están dispuestos a abrir ese hueco a los aficionados, siempre que vengan a servir y no ha servirse; siempre que lo hagan con profundo respeto y, claro está, con las dos condiciones clásicas que este arte requiere: el suficiente nivel técnico y las famosas “pilas”, porque aunque el traje corto no tenga luces, también necesita pilas… para que la cosa brille… digámoslo así.</p>
<p>Pero ya en serio, si yo hubiese aceptado vestirme de luces –y les doy mi palabra de honor que es algo por lo hubiera dado casi cualquier cosa- habría traicionado todo aquello que defiendo y la forma profunda y respetuosa en la que siento el toro. Además, sinceramente, creo que no tengo mejor regalo que ofrecer a mis amigos los toreros que mi respetuosa renuncia a las luces, que no a la torería.</p>
<p>Una renuncia que es sincera porque está bordada con valor, con respeto y con la más loca y apasionada de las aficiones.</p>
<p><img class="aligncenter size-large wp-image-691" title="escribanejo" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/08/escribanejo-1024x500.jpg" alt="escribanejo" width="1024" height="500" /></p>
<p>Por eso el día de mi despedida el 14 de octubre pasado en la Plaza de Toros de Espartinas, le pedí a mi suegro que me echara el toro de mayor trapío y nota que pudiera –y el muy “canalla” me hizo caso y casi me muero cuando vi salir aquel cinqueño hondo por la puerta de toriles-. Quiero que sirvan estas palabras de homenaje a ese toro excepcional que me permitió realizar el toreo que siempre había soñado. Se llamaba “Escribanejo”, nº 75, hijo del “Azucena” y le fue concedido el indulto todo un sueño en esas tierras sevillanas. Pero quería despedirme de mis compañeros haciendo, lo que tantas veces les había dicho a lo largo de mis 8 años largos en activo: quien se viste de torero y hace un paseíllo con las figuras con las que he tenido el privilegio de hacerlo yo, curtidas a sangre y cornadas por todas las plazas del mundo, debe ser también capaz de ponerse delante de un toro de verdad sin paliativos.</p>
<p>Creo que es la mejor, por no decir la única forma que tiene un torero de manifestar al público y a sus compañeros que les <img class="size-medium wp-image-703 alignright" title="matando" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/08/matando-300x220.jpg" alt="matando" width="300" height="220" />respeta, que no viene a hacerse una foto bonita, sino a darlo todo –dentro de sus capacidades y limitaciones- para defender desde la profunda honestidad del toreo una forma de expresión cultural centenaria y mítica.</p>
<p>Creo que, si alguno, ese ha sido mi único éxito: el respeto profundo a esta profesión. Soy consciente de mis grandes limitaciones técnicas y de mis cualidades artísticas, pero nadie ha podido decir jamás que no ha habido entrega absoluta por mi parte cada vez que me he puesto delante de un toro.</p>
<p>Por eso, y tratando de evitar los temidos avisos de Madrid, quiero entrar a matar hoy ante ustedes este primer toro de palabras y sentimientos que les he brindado, con la espada del legítimo orgullo y la humildad -la poca humildad de la que es capaz quien se siente tocado por Dios con uno de los más singulares dones que Él regala-, para decirles que seré el más humilde de todos, lo acepto, pero soy y me siento, profundamente, torero.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-medium wp-image-696 aligncenter" title="hombros-padilla1" src="http://adolfosuarezillana.com/wp-content/uploads/2009/08/hombros-padilla1-300x198.jpg" alt="hombros-padilla1" width="300" height="198" /></p>
<p>Muchas Gracias.</p>
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