Respeto la libertad… de todos

domingo, noviembre 1, 2009

Aclaración sobre el libro «Suárez y el Rey» de Abel Hernández

La familia Suárez no resplada nada de su contenido

Soy hijo del hombre que trajo las libertades a este país tras cuarenta años de dictadura. Comprenderán ustedes que no se me pasa por la cabeza el convertirme ahora en constreñidor de las mismas. Siento un profundo respeto por la libertad de expresión, la de todos, y en nada me opongo a que se exprese cualquier opinión por muy contraria que pueda ser incluso a la figura de mi padre. Ahora bien, ese mismo derecho me asiste a mi también.

A estas alturas seguramente sabrán que acaba de publicarse otro libro más centrado en las figuras del Rey y mi padre. Como portada han escogido, sin pedirme ningún tipo de permiso, la fotografía que les tomé a los dos en el jardín de nuestra casa con ocasión de la entrega de las Insignias de la Real Orden del Toisón de Oro el año pasado. Como también sabrán, esa misma foto fue galardonada con el premio Ortega y Gasset a la mejor información gráfica y su dotación económica -15.000 euros- donada a la Fundación Reina Sofía para la investigación del Alzhaimer. No he cobrado nunca nada por la distribución de la foto, ni pienso hacerlo, pero soy el dueño de esa foto y tengo todo el amparo de la ley para no permitir su uso, si así lo estimo oportuno.

En el libro del que les hablo, se vierten algunas de las afirmaciones que ya han sido incluidas en otros libros –es toison-copia2curiosa la contumacia de algunos y la coincidencia de fuentes-. Estas anécdotas, además de constituir auténticos disparates, ya las he desmentido en otras ocasiones. Por ejemplo, el que mi padre se escapa de la escolta y se dedica a repartir billetes de quinientos euros por la calle, o que se pone a dirigir el tráfico, cuando no a contarle a un jardinero la historia del 23-F. Me imagino, esto último, que con la “sana” intención de hacer aparecer algún día al susodicho jardinero y “colocar” otro libro con la “verdadera historia del 23-F contada por Adolfo Suárez”. Aparte de resultar en sí mismas increíbles, estas historias dirían muy poco de una magnífica escolta que lleva cuidando de mi padre muchos años y cuya labor excede, con mucho, el ámbito meramente profesional. Quiero desde aquí hacer un público desagravio y reconocimiento de la profesionalidad de todos sus miembros y hacerles llegar la profunda gratitud de toda la familia por la entrega, el respeto, la delicadeza y el enorme cariño con el que tratan, día a día, a mi padre.

El libro está salpicado de innumerables testimonios imposibles de contrastar en unos casos y absolutamente falsos y comprobables otros. En ocasiones, rayan el insulto a la inteligencia con intenciones que se me escapan, como cuando afirma que la demencia de mi padre data ya de su época en La Moncloa.

No quiero entrar en cada uno de los detalles y afirmaciones del libro. De su contenido solo el autor es responsable, pero queda muy claro, desde los mismos inicios, que se trata con muy poco respeto y delicadeza, tanto a mi padre –“…como si acaricias a un animal de compañía…” llega a decir- como al Rey y la relación entre ambos – “…más conversadores de mesa de bar que de sillón de Academia, dos rapaces de Goya o quijotillos de armas tomar que la historia dispuso que se ocuparan juntos de su patria en un momento decisivo.”-. Si esto es respeto y cariño a la Transición y sus protagonistas…

Como decía al principio respeto profundamente la libertad de cada quien para decir lo que estime oportuno, pero no puedo aceptar que, para tratar de esa manera al Rey y a mi padre, se utilice una foto que es mía. No pretendo obtener ninguna compensación económica por su uso, ni tampoco impedir la difusión del libro –algo a lo que, seguramente, estoy ayudando con esta polémica- lo único que he exigido a la editorial, y obtenido, es que se retire la foto de la portada del libro y se abstengan de hacer uso de ella en cualquier forma. El autor tiene todo el derecho del mundo a escribir y publicar su trabajo; yo a que no sea utilizado torticeramente el mío y a expresar mi disconformidad. Su enfado solo demuestra que no respeta más libertad que la suya.

PD.- Ante las mentiras insistentes del autor acerca de los derechos de esa foto, les incluyo el correo recibido de la responsable de EFE. Creo que habla por sí solo y deja, una vez más, en muy mal lugar al autor.

Estimado amigo:

Le envío, como hemos acordado en nuestra conversación telefónica, el texto de Restricciones de Uso a la fotografía del Rey Juan Carlos con su padre, Adolfo Suárez, con el fin de evitar su uso en un contexto ofensivo de la imagen, como ha ocurrido recientemente.

No es necesario que le diga que puede realizar cualquier precisión o modificación al texto.

Le agradezco sinceramente su comprensión y que autorice la permanencia de la imagen en la Fototeca de EFE, dada la relevancia documental e histórica de la misma.

El texto que acompañaría a la fotografía es:
ESPAÑA-SUÁREZ TOISÓN :MD90. MADRID, 17/07/08.- El Rey Juan Carlos pasea con Adolfo Suárez, primer presidente de la democracia que hizo posible la transición en España, durante la ceremonia privada celebrada en el domicilio del político en la que sus Majestades le han entregado el Collar de la Insigne Orden del Toisón de Oro. EFE/Adolfo Suárez Illana.

FOTO GALARDONADA CON EL PREMIO ORTEGA Y GASSET DE PERIODISMO.

RESTRICCIONES DE USO: Esta fotografía tiene restricciones de uso establecidas por el autor, propietario de todos los derechos de la imagen. No puede ser utilizada fuera de contexto, ni con un enfoque ofensivo, desfavorable o irrespetuoso, ni en campañas publicitarias o informativas de ningún tipo. Es necesaria la autorización expresa del autor, Adolfo Suárez Illana, en caso de duda.

«»»»»»»»» NO VENTA – CESION DEL USO POR EL AUTOR «»»»»

Sabino

martes, octubre 27, 2009

Artículo publicado en «EL Mundo» el 27 de octubre de 2009

Como ya es bien sabido, solo acepto asumir la representación de mi padre cuando el acto o la ocasión vaya dirigida, no a recibir honores, sino a rendir homenaje a quien lo mereció. Con ese criterio en la cabeza, convendrán conmigo en que pocas ocasiones me brindará la vida, mejor que ésta, para cumplir esa tarea.

He tenido la suerte de tratar a Sabino desde muy joven. Conste que utilizó solo el nombre, sin faltar un ápice al respeto que le debo, por que el mismo, su nombre, a solas, le singulariza muy especialmente y, con ello, se refuerza el reconocimiento que merece. Pero fue mucho más tarde cuando pude descubrir y disfrutar la auténtica dimensión e importancia del personaje y del ser humano que se daban cita en Sabino.

En primer lugar quiero destacar su inquebrantable fe católica. De ella emanaban la paz y la esperanza que siempre le caracterizaban. Creo que, ante su fallecimiento, es importante tener en cuenta esta referencia. A quienes compartimos esa misma fe y nos sentimos orgullosos, como él, de proclamarlo, nos llena de alegría –aun sintiendo laEl Rey y Sabino tristeza de la separación- el saber que, a buen seguro, tenemos en el Cielo un importante valedor del interés común de los españoles.

Y esa es, precisamente, la otra característica que a mi hoy me gustaría poner de relieve: el servicio a España y los españoles, todos. Es importante, y más en momentos como los que vivimos hoy, volver la vista hacia personajes como Sabino, alguien que hizo siempre gala de su criterio sin buscar otra cosa que el interés común y la lealtad. Una lealtad que, para él, consistía en responder con sinceridad y rectitud a aquello que se le planteaba. No buscaba complacer, podía acertar o errar, se podía o no estar de acuerdo con él, pero él manifestaba siempre aquello que, sinceramente, creía que era lo mejor. Es francamente difícil encontrar personajes así en la vida pública española, lugar plagado de gentes dispuestas a repetir, irresponsablemente, aquello que creen gusta oír. Con Sabino se podría discrepar o no, pero era alguien que siempre enriquecía el debate guiado por su libertad.

Quizá por esa misma razón, hoy –y afortunadamente hace ya bastante tiempo-, concite Sabino el acuerdo unánime a la hora del reconocimiento. Hora es ya de que en España no haga falta compartir ideas, ni estar muerto, para recibir el respeto y homenaje merecidos por los servicios prestados a la comunidad. Creo que es la única forma que tenemos los ciudadanos de pagar a un político. Y creo que es la única forma que tenemos los ciudadanos de allegar a la política lo mejor de nuestra sociedad para servir al interés común.

Vaya desde aquí el homenaje y el respeto de Adolfo Suárez González y de toda la familia Suárez a Sabino y su familia. Vaya desde aquí, también, nuestra oración.

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