¡Feliz Cumpleaños!

Martes, Septiembre 25, 2007

Adolfo Suárez González


Carta de felicitación a mi padre publicada en El Mundo


En nada queda el conocido aprieto en que la bella Violante metió al genial Lope en 1617, si lo comparamos con el que me tenía preparado un buen amigo para celebrar el septuagésimo quinto aniversario del nacimiento de mi padre: acompañar con unas palabras la felicitación que, desde este periódico, se le quiere hacer llegar.

Ello es evidente por innumerables razones, siendo la más clara que hoy, 390 años después, carezco yo de pluma comparable a la del magistral guerrero y sacerdote. Tal distancia es insalvable, aún quedando matizado el aprieto por el hecho diferencial de no buscar el elogio para sí quien me realiza el encargo, como si lo buscaba la ficticia Violante.

Ha querido Dios que los años que afronta mi padre, desde hace ya algún tiempo, sean vividos por él en un mundo mágico y tan real como el nuestro, pero al que sólo se accede tras cruzar las puertas del corazón, una vez que se abandonan la autocompasión y los prejuicios del intelecto. Reina allí el sentimiento en esencia pura y, curiosamente, se mantiene la personalidad desinhibida.

Una vez más, aquellos que, como él, profesamos la fe católica, comprobamos que Dios escribe recto con renglones torcidos y que la enfermedad puede ser una fuente de alegría.

Es error común del laicismo la adoración de la salud y la vida como valores supremos. ¡Qué error, qué inmenso error! –si me permite, don Ricardo, la broma-. Mi padre me enseñó que la vida es “tan sólo” un don divino que debe ser usado para obrar el bien y que se “puede y debe aventurar”, como bien le recuerda el hidalgo de la triste figura a su leal Sancho, cuando está en juego un verdadero valor, como es la Libertad.

No siempre tiene el Maestro la oportunidad de llevar a la práctica sus enseñanzas, como Guzmán. Pero el nuestro la tuvo y, con la naturalidad propia de la grandeza, nos dio una silente lección magistral un ya lejano 23 de febrero. Luego nos daría otra, mayor aún, no recordándolo jamás.

Por encima de la vida: la Libertad. Por encima de la salud: la Alegría.

De necios es aferrarse a aquello que a buen seguro has de perder. Y puesto que lo has de perder, nada mejor que prepararse para afrontar el trance con dignidad.

Me enseñaron mis padres –ambos- que no hay mayor dignidad que la de aquel que afronta los imponderables de la vida, todos, con Alegría. Ello no supone rendición ni abandono; si aceptación y desprendimiento. Ayuda a los que te rodean y a ti mismo.

Una vez más, quiso Dios que estas enseñanzas tuvieran su plasmación práctica en el caso de nuestro protagonista. Pero quiso que se dieran en esta ocasión, pues hubo otras no conocidas, dos circunstancias muy especiales: notoriedad y grado heroico.

Hizo presa la enfermedad, y de qué manera, primero en su querida hija Mariam. Poco después visitaba también a su madre y, más adelante, a su adorada mujer. Aunque sólo parte del inmenso dolor vivido por aquel entonces es conocido, suficiente es para lo que quiero transmitirles. Pese a ello, y gracias especialmente a él y a las enfermas, la familia vivió alguno de los momentos más felices, más profundamente felices como familia que yo recuerdo. Muchos, hasta divertidos. Como siempre, el fin de la vida acabó imponiendo su ley natural y le acompañó el dolor. Sin embargo, no fue el fin de la Alegría.

Quizá alguno se asombre de mis palabras. No deseo extenderme mucho en este punto, pero si decir que el verdadero asombro lo produce la inmensa talla espiritual de quienes tuve el honor y el privilegio de tener por padres.

Habrá quien diga que tanto dolor le llevó al olvido. Nadie puede negarlo. Ni asegurarlo. Yo, simplemente dudo. Dudo que quien fue capaz de tratar al Triunfo y a la Derrota de igual forma; que quien mantuvo su virtud mientras hablaba a las multitudes; que quien anduvo con reyes sin perder el sentido común… no pudiera afrontar más sin dejar de recordar.

Pero quiso Dios… y quiso que siguiera siendo feliz. Ni yo, ni mis hermanos, que tenemos la responsabilidad y el inmenso honor de cuidar de él, detectamos sufrimiento alguno. Sigue siendo el gran hombre de siempre, aún perdido en sus alturas, y su discurso sigue siendo el mismo, si le miras a los ojos y le escuchas con el corazón.

Sé que vivió siempre agradecido, por que le dieron la oportunidad de hacer aquello que soñaba. Ese fue su gran premio y su gran honor. Todos los que vinieron después, incluidos los que hoy llegan, lo hacen a tiempo y se suman a aquellos engrandeciéndolos y llenándonos de legítimo orgullo, me atrevería a decir que no sólo a su familia, si no a toda España.

Pero hoy, que cumple 75 años, me van a permitir que les reclame un regalo muy especial. Él pasó mucho tiempo pidiendo una oración por sus seres queridos. Se lo pidió incluso a ateos militantes. A todos ellos y a los que esto leen, les pido yo, en su nombre, una oración por él. Sé que muchos ya lo hacen, y se nota. Por eso mismo, me permito animarles de nuevo: pídanle a ese Dios que siempre le acompañó y le iluminó, que lo siga haciendo; y, si no es mucho pedir, que lo haga también con nosotros.

¡Muchas gracias a todos!

¡Feliz cumpleaños Papá!


20 respuestas a “¡Feliz Cumpleaños!”

  1. Todos los hijos deberían recordar a sus padres como usted lo hace en esta carta. Ha tenido la inmensa fortuna de tener un padre excepcional pero tambien él ha tenido un hijo ejemplar,!Felicidades!

  2. Adolfo, enhorabuena por tu felicitación. Aunque muy tarde ya, yo tambien me sumo a ella y os deseo todo lo mejor. Por mi parte y la de mi familia, podéis contar con esas oraciones que tu gran padre siempre reclamaba para él y estoy segura de que son muchísimos los españoles que rezan por él.

  3. ¡Ojalá algún día mis hijos hablen así de su padre!

  4. Detrás de un gran padre, un gran hijo ¡Enhorabuena!

  5. Honrarás a tu padre y a tu madre…

  6. ¡Qué guapo!…y qué gran hombre en todas las facetas de su vida. Los hombres que hacen historia son únicos e irrepetibles. Mi cariño, admiración, respeto y gratitud a su padre. Me siento tremendamente orgullosa de haber tenido un presidente como él.

  7. aún tengo los pelos de punta… me ha emocionado… MUCHAS GRACIAS DE CORAZÓN ADOLFO !!
    TE ABRAZO !!

  8. HOLA, SOLO DECIR QUE DON ADOLFO SUAREZ, FUE, ES Y SIEMPRE SERA EL UNICO AL QUE SE LE PUEDE LLAMAR PRESIDENTE DE ESPAÑA. LOS DEMAS, SON AFICIONADOS. SOLO EL, SUPO HACER LO QUE DEBIA.
    Y A D. ADOLFO SUAREZ (HIJO) COMENTARLE QUE TENGO UNA FOTO DE SU PADRE CON EL MIO Y OTROS ALCALDES NOMBRADOS POR MI PADRE EN LA ZONA DEL PONIENTE GRANADINO, POR SI LE INTERESA PONERSE EN CONTACTO CONMIGO Y SE LA ENVIO POR MAIL.
    SALUDOS

  9. Muchas gracias.

  10. Aunque siempre esté en silencio, tanto en faacebook como aquí, leo todo lo que publicas, Todo me llega y me enseña a ser mejor persona, pero esta carta me ha llegado a lo más profundo, ya que he vivido esta enfermedad con mi madre, estuve a su lado hasta su ultimo aliento, y aunque parezca contradictorio es reconfortante, por ese cariño tan puro que se transmite. Comparto ese sentimiento que te lleva a escribirla . Es la primera vez que me atrevo a hablar de ello abiertamente en un medio publico. Muchas gracias Adolfo. Mis más profundo cariño y admiraciíon hacia tu padre en el día de su cumpleaños y a ti por compartir lo mas intimo. Tus sentimientos. Un fuerte abrazo para toda la familia Suarez.

  11. Muchisimas felicidades y muchisimas gracias por todo el bien que nos hizo a los españoles.
    Dios solamente puede iluminar a las buenas personas y así lo hizo con Vd.a fin de llevar a buen puerto este país en unos momentos tan delicados.

  12. En su nombre, le doy las gracias. Un saludo.

  13. Es emocionante, lo mas bonito que he leido nunca. Todos los hijos deberían recordar a sus padres de esa forma tan maravillosa. Por mi parte puede contar con esas oraciones que su padre siempre reclamaba. Felicidades presidente!!!!!

  14. Muchas gracias en su nombre. Se lo merece. Un saludo.

  15. Ha sido una carta preciosa. Ya lo dice el refrán: de tal palo tal astilla. Mi más sincera felicitación a toda vuestra familia.

  16. Muchas gracias. Un saludo.

  17. Adolfo: ¡¡¡eres un ser extraordinario!!! Digno de llevar el apellido de tus padres. Un buen hijo, una gran persona como tu padre. Felicidades Sr. Suarez.

  18. ¡¡¡Extraordinarios mis padres!!! Muchas gracias y un beso.

  19. Muchas gracias por tu saludo Adolfo, dale un fuerte abrazo a tu padre, y te mando otro para ti, porque me pareces un señor, digno hijo de tu padres.

  20. La carta publicada en el Mundo creo que acredita sobradamente la altura intelectual y humana de Adolfo Suárez Illana. El recuerdo a la gigantesca figura de su padre ha sido emocionante. Suárez ha sido el estadista español más grande de la historia. Amparo, su mujer, una gran consorte y todos sus hijos, los que no están y los que permanecen son excelentes depositarios del legado humano y político de su padre,Adolfo Suárez.

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